
Un fósil descubierto en la provincia de Río Negro está cambiando lo que se sabía sobre uno de los grupos más extraños de dinosaurios terópodos. El hallazgo, publicado este miércoles 25 de febrero en la revista Nature, describe el esqueleto más completo encontrado hasta ahora en Suramérica del dinosaurio Alnashetri cerropoliciensis, y su análisis replantea tanto el origen geográfico como la evolución del tamaño corporal de este linaje.
Los alvarezsauroideos son dinosaurios pequeños que vivieron entre el Jurásico y el Cretácico. Los ejemplares más conocidos del Cretácico tardío en Asia presentan brazos cortos y robustos adaptados para excavar, dientes diminutos adicionales y adaptaciones sensoriales asociadas a hábitos nocturnos. Por estas características, han sido interpretados como insectívoros especializados, posiblemente en insectos sociales.
Hasta ahora, los científicos planteaban que este grupo había experimentado una miniaturización evolutiva ligada a su especialización alimentaria. También se creía que los fósiles suramericanos representaban formas primitivas relacionadas con un subgrupo asiático posterior.
El nuevo espécimen, identificado como MPCA Pv 377 y recolectado en 2014 en la Formación Candeleros, dentro del Área Paleontológica La Buitrera, ofrece un panorama distinto. El esqueleto está casi completo: conserva el cráneo —excepto parte del techo—, vértebras, costillas, cintura escapular, extremidades y parte de la cola.
El análisis anatómico muestra características que lo ubican en una posición temprana dentro del árbol evolutivo del grupo, entre formas de mayor tamaño corporal. Según el estudio, esta posición modifica los modelos que proponían una reducción progresiva del tamaño.
Los investigadores realizaron un análisis filogenético comparando el nuevo fósil con otros alvarezsauroideos. El resultado indica que los ejemplares suramericanos no forman una sola línea evolutiva continua, como se creía, sino que son polifiléticos, es decir, pertenecen a distintas ramas del árbol evolutivo.
Además, el estudio reconoce dos taxones adicionales en el hemisferio norte que habían pasado desapercibidos como miembros del grupo. Con estos datos, los autores realizaron análisis biogeográficos que sugieren que los alvarezsauroideos tuvieron una distribución ancestral en Pangea, antes de la fragmentación de los continentes. En sus primeras etapas evolutivas, la diversificación habría estado dominada por procesos de vicariancia, asociados a la separación geográfica de masas continentales.
En cuanto al tamaño corporal, los modelos estadísticos aplicados por el equipo no respaldan la hipótesis de una miniaturización progresiva. En cambio, los resultados apoyan la idea de que el grupo evolucionó repetidamente dentro de un rango corporal relativamente estrecho.
El esqueleto de Alnashetri cerropoliciensis aporta también detalles sobre la anatomía craneal, la estructura de las extremidades y la configuración de las vértebras. A diferencia de los alvarezsaurios asiáticos más derivados, este ejemplar conserva proporciones menos extremas en los brazos y presenta dientes pequeños sin dentículos, pero no tan reducidos como en otras especies del grupo.
Según el estudio, estos hallazgos obligan a reconsiderar tanto la historia biogeográfica como la evolución morfológica de este enigmático linaje de dinosaurios terópodos.