Los paleontólogos contarán con más que fragmentos de huesos para estudiar la vida de los dinosaurios. Así lo ha dado a conocer un grupo de investigadores estadounidenses, liderados por Mary Schweitzer, de la Universidad de Carolina del Norte, que ha hallado, en el interior del fósil de un Tiranosaurius rex, tejidos blandos, incluidos vasos sanguíneos y células completas.
El descubrimiento, dado a conocer en la última edición de la revista Science , abre la puerta a la posibilidad de estudiar la fisiología y algunos de los aspectos bioquímicos de los dinosaurios, pero puede ir más allá.
"Si tenemos tejidos que no han sido fosilizados, existe la posibilidad de poder extraer ADN", dice el paleontólogo Lawrence Witmer, en un reportaje que aparece en la misma edición de Science .
Sería un sueño extraído de los libros de ciencia-ficción, pero los investigadores aún no quieren adelantarse a los hechos: deben esperar los resultados de análisis más sofisticados para determinar si el material genético ha sobrevivido miles de años sin alterarse.
El hallazgo. El fósil en cuestión fue descubierto en el 2003 en la formación de Hell Creek, en Montana, EE. UU. Se trata del fémur de un Tiranosaurius rex -el más destructivo de los dinosaurios carnívoros-.
La sorpresa para los investigadores se dio en el laboratorio, al someter a los fósiles a tratamientos para remover los minerales adheridos con el paso de los años.
Lo que descubrieron fue que en el interior del hueso aún permanecían tejidos blandos, con gran elasticidad; tejidos sanguíneos y pequeños puntos rojos que parecen ser células intactas.
Los investigadores fueron más allá y compararon los tejidos con los de un avestruz, el animal moderno más cercano evolutivamente al Tiranosaurius rex .
Los tejidos del dinosaurio y el avestruz resultaron ser muy similares, manteniendo viva la esperanza de que se trate de tejido blando del dinosaurio que no ha sido fosilizado.
El siguiente paso en la investigación consistirá en determinar si los tejidos mantienen solo sus características de forma o si además encierran las características bioquímicas de hace 68.000 años.
Los investigadores también sugieren someter otros fósiles de dinosaurios al mismo análisis; es posible que guarden los mismos secretos en su interior.