Los “excepcionales” hallazgos se realizaron cerca de la pequeña isla de Ventotene (que tiene una superficie de solo 1,54 kilómetros) y demuestran que esa isla era un importante punto de cruce en las rutas marítimas de los antiguos barcos, “además de un auténtico museo submarino” actualmente, afirmó Annalisa Zarattini, una de las arqueólogas que participó en los hallazgos.
Los restos fueron descubiertos en un banco de arena, a un centenar de metros de profundidad, por equipos especializados en arqueología submarina que empezaron a trabajar en agosto de 2008.
El barco más antiguo, de 18 metros de largo, data del siglo I antes de Cristo, según las estimaciones de los arqueólogos.
Las otras naves, de entre 13 y 25 metros de longitud, contienen aún restos de ánforas españolas, itálicas y africanas.