
Arqueólogos que trabajan en las Ruinas de Yin, en Anyang, China, identificaron evidencias de lo que pudo ser el primer zoológico de la historia china. El hallazgo corresponde a la Edad del Bronce y se asocia de forma directa con la élite de la dinastía Shang (1.600 a. C.–1.046 a. C.).
La principal evidencia de ese vínculo de poder apareció junto a los restos animales. Los investigadores localizaron campanas de bronce, algunas situadas alrededor del cuello de animales salvajes. Ese patrón sugiere que las especies permanecieron vivas bajo control humano antes de su sacrificio ritual.
La investigación se basó en 19 fosas funerarias excavadas entre 2023 y 2024. El sitio se ubica en una de las zonas arqueológicas más relevantes de China, conocida por los huesos oraculares y los túmulos reales. A diferencia de depósitos comunes de caza, las fosas revelaron una diversidad inusual de especies, lo que apunta a planificación y manejo sistemático de la fauna.
Investigadores de la Academia China de Ciencias Sociales recuperaron 29 campanas de bronce. Trece de las 19 fosas de sacrificio, de tamaño pequeño y mediano, contenían estos objetos. En varios casos, los restos de las campanas aparecieron directamente en el área del cuello de animales salvajes, lo que refuerza la hipótesis de cautiverio previo al sacrificio.
El equipo científico interpretó que los animales no fueron capturados al azar. La presencia de campanas indica domesticación parcial y control continuo, lo que sugiere que las especies se mantuvieron en espacios asociados a jardines reales de la élite Shang.
Las excavaciones revelaron restos de venados, lobos, tigres, leopardos, zorros, jabalíes, puercoespines, cabras salvajes y búfalos de agua domesticados. También se identificaron al menos cinco especies de aves, entre ellas cisnes, garzas, gansos, halcones y grandes aves rapaces.
Para los especialistas, la coexistencia de depredadores y presas dentro de un mismo contexto ritual evidencia un sistema logístico complejo. Los patrones observados apuntan a una red establecida de adquisición, crianza y manejo de vida silvestre con fines rituales.
El hallazgo también tiene valor científico más allá de lo cultural. La diversidad animal permitirá reconstruir el clima y los ecosistemas del final del periodo Shang. Los datos sugieren la presencia de bosques, zonas montañosas y humedales que hoy presentan cambios profundos o han desaparecido.
Yinxu fue la última capital de la dinastía Shang y representa un hito en la urbanización temprana y el poder estatal en China. Las nuevas evidencias refuerzan la idea de que el dominio político de la élite se extendía a la naturaleza, mediante la captura, mantenimiento y sacrificio de animales raros como eje central de la vida ritual.
Aunque los detalles metodológicos aún no se divulgaron por completo, distintas fuentes coinciden en que la combinación de campanas de bronce, diversidad faunística y estandarización de fosas señala un claro control humano. De confirmarse, el descubrimiento amplía la comprensión sobre la relación entre las sociedades antiguas y la fauna, y anticipa por milenios la noción de espacios destinados a mantener y exhibir animales vivos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
