
Un grupo de investigadores estadounidenses ha logrado que moscas hembras se comporten durante su cortejo sexual como machos. La hazaña fue lograda con solo 'encender' un gen que tanto las hembras como los machos poseen en su genoma, pero solo se expresa en los machos.
Tras encendérseles el gen y ser expuestas a otras hembras, las moscas masculinizadas empezaron a corretear a las hembras, tocar sus abdómenes y realizar serenatas de amor con sus alas, conducta habitual de los machos.
Al ser expuestas a machos de su especie, las hembras con el gen activado los rechazaron, tal como un macho rechaza a otro.
'Switch' sexual. El gen en cuestión se llama fruitless , uno de los 13.000 que componen el genoma de la mosca de la fruta.
Hace un año, investigadores de las universidades de Stanford, Brandeis y Oregon State identificaron el gen y determinaron que es el responsable de iniciar una secuencia de señales que hace que el macho ponga en acción un ritual de cortejo compuesto por seis pasos.
También comprobaron que el gen solo sirve para eso pues, al sustraerle las células del cerebro donde se expresaba el fruitless , los machos se volvían torpes en el campo sexual, pero sus demás funciones no se veían afectadas.
Ahora, el mismo equipo de investigadores decidió ver qué sucedía si se encendía el gen en las hembras. Para ello activaron el gen en el cerebro de las moscas hembras y en sus órganos sensitivos; el resultado fue el esperado.
Dado que la mosca de la fruta comparte muchos genes con la especie humana, los científicos confían en encontrar un equivalente del fruitless entre las personas.
"No me sorprendería descubrir que, detrás de los comportamientos humanos sexuales, también se encuentra un circuito básico en el sistema nervioso que permite la atracción y el emparejamiento", afirmó Bruce S. Baker, profesor de biología de la Universidad de Stanford y uno de los autores del estudio.
Los resultados de la investigación fueron dados a conocer en la versión por Internet de la revista británica Nature .