
Faltaban cinco minutos para el inicio del acto y ya estaban todos preparados, dispuestos en tres filas, con su pañuelo al cuello y su "chonete". Sus rostros sonrientes reflejaban ilusión.
Ayer por la mañana, en el Consejo Nacional de Rehabilitación, en La Uruca, San José, un grupo de 30 adultos con discapacidad mental hicieron un alto en su trabajo para celebrar la Independencia.
Lo festejaron con un saludo a la bandera y el canto del himno nacional. Desde el lunes estaban preparando el acontecimiento con Roberto Lam, un instructor de la asociación para discapacitados Acefopavas.
Él se había encargado de contarles este episodio de la historia en el que Costa Rica se liberó del dominio español, así como de que se aprendieran el himno y lo ensayaran durante la semana.
"La idea de organizar este acto surgió de los padres, que propusieron rescatar los símbolos patrios para hacerles ver la importancia de la independencia", contó Lam.
Con solemnidad. Pasados los cinco minutos de espera iniciales, la música comenzó a sonar. La bandera la izaron entre dos, lentamente, mientras los demás mantenían alzada su mano derecha con expresión solemne en sus caras.
A continuación vino el tradicional canto del himno. Unos se lo sabían de memoria; otros lo llevaban escrito en un papel. Al cántico le siguió un aplauso y una foto grupal.
Tras esta pausa festiva, retomaron sus labores cotidianas en el taller del centro. Uno de ellos, Mario Eduardo Chavarría, señaló orgulloso las banderas costarricenses que ellos mismos habían colgado para decorar su lugar de trabajo.
"Estuvo muy bonito el acto porque conmemoramos una independencia sin derramamiento de sangre y aprendimos más sobre el país", concluyó Fernando Sanabria, uno de sus compañeros.