Esta joya del patrimonio arquitectónico chino, clasificada también en el patrimonio mundial de la UNESCO, se extiende a lo largo de 8.851,8 kilómetros, mucho más que los 6.300 kilómetros registrados hasta ahora, de acuerdo con estimaciones basadas en relatos históricos y no en verdaderos estudios cartográficos.
Sin embargo, la Gran Muralla también está amenazada de desaparición en diversos sitios, debido a las construcciones de rutas, los proyectos de desarrollo económico o a las condiciones meteorológicas extremas, según el estudio citado por el diario oficial chino en inglés.
La evaluación del estado y la longitud de la Gran Muralla fue realizada durante dos años por la Administración estatal encargada del Patrimonio Cultural, gracias al GPS (Global Positionning System, Sistema de Posicionamiento Global), la tecnología infrarroja y otras tecnologías modernas que permitieron descubrir tramos ignorados en las montañas y los desiertos.
Dicho estudio reveló que estas antiguas fortificaciones construidas durante la dinastía de los Qin (221 a 206 años antes de Cristo) para impedir las invasiones de las tribus del norte, y reconstruidas durante la era de los Ming (1368-1644), incluía 6.259,6 km de muros, 359,7 km de trincheras y 2.232,5 km de barreras naturales (montañas, ríos).