Las escritoras Graciela Montes y Ema Wolf conspiraron durante cinco años para dar vida a su primera novela hecha "a cuatro manos": El turno del escriba .
Su trabajo culminó con el Premio Alfaguara 2005 para esa obra, la cual presentarán, hoy, en la VIII Feria Internacional del Libro.
La editorial Alfaguara, con sede en Madrid, entrega su premio cada año a novelas escritas en español. La dotación del galardón es de $175.000. En la edición del 2005, la obra fue valorada dentro de un grupo de 649 trabajos.
"Nuestro verdadero premio fue terminar la novela, luego de cinco años de duro trabajo", dijo Wolf, escritora y periodista.
"Concursamos sin mucha expectativa. Fue una grata sorpresa que el jurado se inclinara por esta novela", agregó Montes, escritora y, además, editora y traductora.
La novela recrea la vida de la ciudad de Génova, Italia, a inicios del siglo XIII (1298, precisamente). Tiempos de intenso comercio marítimo, viajes a nuevas tierras, y luchas entre ciudades, en ese entonces casi estados, como Génova.
Recreando el ambiente de esa época, las escritoras narran el encuentro de un escriba (Rustichello) con el famoso explorador Marco Polo (oriundo de Venecia, Italia).
"Teníamos interés en contar cómo fue escrito el Libro de las maravillas de Marco Polo, el cual narra los viajes del explorador a Asia y otras tierras", dijo Wolf de 58 años.
Solo una vez. Las escritoras -y amigas- decidieron introducir al escriba, como el protagonista.
"Cuando llegamos a ese acuerdo: contar cómo fue escrito el mítico libro de Marco Polo por este escriba (nacido en Pisa, Italia), dimos inicio a este proceso de construcción de la novela", dijo Wolf.
Las mujeres describieron su trabajo conjunto como una etapa muy intensa e enriquecedora.
"Cada una tiene un estilo muy diferente, pero nuestro objetivo era crear una obra homogénea. Por eso usamos un narrador omnisciente. Una sola voz que contaría la historia", dijo Montes, de 57 años.
De sus cinco años de trabajo, invirtieron mucho tiempo en la investigación del siglo XVIII.
Luego, cumplieron con la dinámica de escribir por turnos.
"Graciela escribía un capítulo sola. Cuando acababa, lo revisábamos juntas para hacerle correcciones. Una vez listo, seguía yo con otro capítulo y repetíamos ese trabajo", contó Wolf.
Aclaró que, como sucede con cualquier novela, muchos de los capítulos eran revisados varias veces para hacerles mejoras.
Las escritoras descartaron repetir esta experiencia de dar vida juntas a una obra. "Cada una tiene varios proyectos literarios entre manos, ", expresó Montes.
Las argentinas presentarán su novela, El turno del escriba , hoy, a las 7 p. m., en el Centro de Exposiciones Pedregal (Belén).
La entrada a la VIII Feria Internacional del Libro cuesta ¢500.