Londres. EFE. Las focas no eligen como pareja el macho más próximo, sino que normalmente amplían su búsqueda a los que viven algo más distantes, según han descubierto los zoólogos.
El descubrimiento, publicado en la revista Nature , pone en tela de juicio la opinión más extendida sobre el comportamiento de los mamíferos a la hora de aparearse. La presunción es que la mayoría de las hembras escogen el macho que demuestra una fuerza física y agresividad mayores, lo que se cree que aumenta las posibilidades de una descendencia igualmente fuerte y sana.
Sin embargo, un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge y de la British Antarctic Survey ha descubierto que las focas hembras adoptan una estrategia de apareamiento distinta.
En lugar de acoplarse con el macho más cercano y dominante, las focas buscan en sus colonias otros machos no relacionados y genéticamente más diversos.
El estudio, llevado a cabo en la isla subantártica de South Georgia, indica que las hembras pueden recorrer una distancia hasta de 35 metros en busca de un macho.
Los científicos creen que de esa forma tratan de evitar la pérdida de diversidad genética que se produce cuando las hembras solo se acoplan con machos dominantes de determinados rasgos.
Según Joe Hoffman, del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, quien participó en la investigación, “muchas especies de mamíferos tienen sistemas de apareamiento que tradicionalmente se consideran como dominados por machos que luchan entre ellos por el derecho a acoplarse con hembras totalmente pasivas”.
“No solo es sorprendente descubrir que el sistema permite también la elección por parte de las hembras, sino que eso puede estar más extendido en la naturaleza de lo que se piensa”, según señaló el experto.