
Nicoya, Guanacaste. Cientos de nicoyanos cumplieron ayer con la tradición de subir cada 3 de mayo a un cerro cercano a su ciudad, donde está una inmensa cruz.
El ascenso involucra fe y tradición. La peregrinación hacia la loma, ubicada al sur de Nicoya, comenzó ayer con los primeros rayos del sol y culminó al atardecer.
La tradición no solo atrajo a los lugareños, sino también a visitantes de otras provincias, intrigados por las leyendas que rodean a esta celebración religiosa.
"En Nicoya se habla de una enorme serpiente que duerme en el lugar y que requiere misas para que permanezca dormida", dijo Luis Fernando Díaz, que lleva muchos años recopilando las leyendas y tradiciones de los pamperos.
Ayer no fue la excepción. El párroco de Nicoya, Marvin Sánchez, ofició una misa al pie de la cruz.
Aunque, como aquella, se trata de leyendas, pues la verdadera celebración es en torno a la cruz cristiana, los nicoyanos no dejan de lado esas historias.
Los abuelos de la ciudad también cuentan que ese cerro esconde un "volcán de agua", al cual hay que visitar cada año para que no "despierte" y ocasione una catástrofe para la población.
Sea como fuere, la gran cruza blanca del cerro nicoyano atrae cada año a los peregrinos.
Bajo el sol. Llegar a la cima lleva una hora, a buen paso.
"Es la primera vez que vengo a esta romería. Es una tradición de los nicoyanos en la cual quería participar", expresó Shirley Fajardo.
Fajardo hizo el recorrido con su familia y amigos, muchos de los cuales llevan varios años cumpliendo con esta tradición.
El camino es árido y empinado; la mayoría de gente va bien provista de agua y refrescos para el viaje.
Jóvenes y adultos mayores participan en la caminata, que tiene más de 100 años de historia.
Al llegar a la cima, la mayoría aguarda por la misa a fin de pedir por el bienestar de la ciudad.
Esta vez, el padre Sánchez conoció de las leyendas después de ponerse los hábitos.
Luego de leer los evangelios y dar un corto sermón, se dirigió a los presentes para bendecir el lugar... "por si acaso".