
Un medicamento recetado para la osteoporosis a millones de mujeres de edad avanzada también puede protegerlas contra el cáncer de mama, reveló un estudio presentado ayer ante la reunión de la Sociedad de Oncología Clínica de Estados Unidos.
La investigación, hecha en 19.700 mujeres posmenopáusicas y con alta probabilidad de desarrollar cáncer de mama, determinó que, tras cinco años de tratamiento, el medicamento raloxifene (vendido bajo el nombre de Evista) reduce el riesgo de desarrollar cáncer en un 50%.
Se trata de una reducción en el riesgo tan eficaz como lo que logra el tamoxifeno (Novaldex), el fármaco recetado por décadas para disminuir las probabilidades de desarrollar ese cáncer, pero con una disminución importante en sus efectos secundarios más peligrosos.
Aunque ambos fármacos aumentan la posibilidad de desarrollar coágulos que pueden bloquear las arterias, las mujeres que tomaron el raloxifene mostraron un 29% menos de riesgo que las que tomaron tamoxifeno.
En cuanto al desarrollo de cáncer uterino, otro de los efectos secundarios de ambos fármacos, el grupo de mujeres bajo un tratamiento con raloxifene registró un 36% menos de casos de ese cáncer que el que tomó tamoxifeno.
Para evitarlo. Ambos fármacos trabajan en forma similar al evitar la acción del estrógeno, una hormona femenina que puede incentivar el crecimiento de células cancerosas en el pecho.
Su efecto es evidente. Se espera que de un grupo de 1.000 mujeres con alto riesgo de desarrollar cáncer de mama, a 40 de ellas se le manifieste la enfermedad.
Sin embargo, si las 1.000 mujeres toman tamoxifeno o raloxifene, la cantidad de casos de cáncer de mama diagnosticados en el grupo desciende a 20.
A pesar de los beneficios conocidos del tamoxifeno, no todas las mujeres con alto riesgo de desarrollar el cáncer de mama (presencia de la enfermedad en la familia, maternidad tardía, presencia de cáncer anterior) siguen el tratamiento.
Los riesgos de los efectos secundarios graves y otros menos serios, pero incómodos (como náuseas y síntomas de la menopausia) han llevado a médicos a no siempre recurrir a esa droga.
Ahora los resultados de este estudio clínico de grandes dimensiones demuestran que puede existir otra opción, además del tamoxifeno, para las mujeres posmenopáusicas con alto riesgo de desarrollar cáncer de mama.
Sin embargo, varios expertos advierten que todavía no están absolutamente claras las ventajas del fármaco y que es necesario realizar más investigaciones para demostrar que el medicamento reduce el peligro de cáncer de mama por períodos más prolongados.
El cáncer de mama es uno de los más comunes en el mundo; cada año 1,2 millones de mujeres son diagnosticadas con el mal.