
Moscú. EFE. La expedición Ártico 2007, una de las más importantes organizadas por Rusia, consiguió ayer posar dos sumergibles especializados para grandes profundidades o batiscafos, a más de 4.261 metros bajo el Polo Norte, con el fin de realizar estudios científicos.
La expedición se llevó a cabo en el marco del Cuarto Año Polar Internacional 2007-2009. El batiscafo Mir-1 tocó fondo a 4.261 metros, después de casi tres horas de inmersión en el punto de coordenadas 90 grados latitud norte.
Inmediatamente tras el descenso, la tripulación depositó en el lecho marino una bandera rusa de un metro de altura, hecha de titanio y resistente a la corrosión, una cápsula con un mensaje y una placa conmemorativa del suceso.
“Nos posamos suavemente. El suelo es de color amarillento y no se ven habitantes de las profundidades marinas”, dijo Artur Chilingárov, vicepresidente de la Cámara Baja del Parlamento ruso y reconocido especialista en expediciones árticas y antárticas.
El batiscafo Mir-2 , pilotado por el ruso Yevgueni Cherniáyev, transcurridos 27 minutos, a las 2:35 a. m. de ayer, hora local, se posó 41 metros más abajo.
Además de realizar investigaciones científicas, la expedición rusa busca pruebas geológicas de que el lecho marino de una vasta zona del Polo Norte pertenece a Rusia. Se cree que esta zona posee una cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos.