La Agencia Espacial Europea seleccionó dos asteroides como objetivos de una futura misión que se dirigirá a uno de estos cuerpos celestes y lo desviará ligeramente de su órbita, mediante el impacto de una sonda.
Los asteroides elegidos para la misión Don Quijote son el 2002 AT4 y el 1989 ML.
El objetivo de esta misión (formada por las sondas Hidalgo y Sancho) es ensayar tecnologías, por primera vez en la historia de la humanidad, para desviar un cuerpo celeste que pudiera amenazar al planeta al llevar una trayectoria de colisión contra la Tierra.
La sonda Hidalgo impactará el asteroide mientras que Sancho, haciendo honor de su nombre, se alejará un poco al momento de la explosión para posteriormente medir el grado de desviación.
En el 2007 se tomará la decisión final sobre cuál de los dos será el asteroide impactado.
Los expertos de la Agencia Espacial Europea (ESA) aclararon que ninguno de los dos representa peligro alguno de choque contra la Tierra.
También se han analizado cada uno de estos dos asteroides para garantizar que el choque de la sonda Hidalgo no modificará su rumbo de tal manera que lo convierta en un riesgo para la Tierra.
Dos opciones. El asteroide 2002 AT4 mide unos 350 metros de diámetro y el 1989 ML unos 500 metros. El primero sería más sencillo de desviar, pero más difícil de atinar.
Hidalgo podría chocar contra el 1989 ML a una velocidad de unos 11 kilómetros por segundo, y contra 2002 AT4, a 9 kilómetros por segundo, en las trayectorias más idóneas diseñadas hasta el momento.
Don Quijote supone un concepto innovador de este tipo de misión espacial porque además del impacto, se estudiará prolongadamente el comportamiento del asteroide desviado.
La NASA realizó recientemente una misión de colisión con un asteroide, la Deep Impact, pero fue más limitada: la sonda se dirigió a un asteroide y lanzó un proyectil contra el mismo, mientras el módulo de observación pasaba de largo.
En la misión de la ESA, sin embargo, Sancho recogería mucha más información sobre el asteroide al estar allí en órbita desde varios meses antes de la llegada de Hidalgo, durante el impacto y después de él. Se ocuparía de hacer estudios prolongados de sus efectos, sobre todo de la desviación exacta de la trayectoria que esperan lograr con el choque.
Las dos sondas saldrán de la Tierra juntas, en un único cohete, para abaratar el costo total de la misión.
Una vez en el espacio cada uno seguiría un rumbo diferente para llegar al mismo asteroide con varios meses de diferencia (el módulo de observación antes que el proyectil de impacto).
Aunque los encargados de la ESA no creen que sea posible destruir el asteroide seleccionado, tampoco descartan la opción.
Según Andrés Gálvez, jefe del equipo a cargo del proyecto de la ESA, "todo depende de cómo esté formado este objeto".
"No creemos que los asteroides sean totalmente sólidos sino son un conglomerado de rocas unidas por una leve atracción gravitacional", comentó.