
A diferencia de los bebés humanos, las estrellas gemelas idénticas nacen distanciadas en el tiempo, lo cual permite que sus características se diferencien en su desarrollo, según un estudio publicado en la edición de junio de la revista científica británica Nature .
Los astrónomos han asumido que dos estrellas gemelas idénticas son aquellas que tienen la misma masa y se formaron a partir de la misma nube de gases y polvo, dos características que determinan el resto de sus propiedades: radio, temperatura y luminosidad.
Según esto, este tipo de estrellas deberían ser iguales en todos los sentidos, pero científicos de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, han descubierto que esta afirmación es errónea.
Los expertos hicieron el descubrimiento mientras estudiaban dos estrellas gemelas de un joven sistema binario eclipsado (aquel en el que dos estrellas se eclipsan mientras orbitan) de la nebulosa de Orión, la cual se encuentra a 1.500 años luz de la Tierra.
Ellos observaron que, a pesar de tener la misma masa, las estrellas gemelas diferían un 10% en temperatura, un 50% en luminosidad y entre un 5% y 10% en radio.
Los expertos sostienen que estas diferencias indican que una de las estrellas gemelas nació unos 50.000 años antes que la otra, algo que correspondería a medio día en la vida de un bebé humano, lo que ha hecho que sus desarrollos sean diferentes.
Para el profesor de astronomía Keivan Stassun, este descubrimiento es la “piedra de Rosetta” para explicar la historia de las estrellas jóvenes (como las estudiadas, que tienen alrededor de un millón de años de existencia).
Esta investigación obligará a los científicos a repasar los modelos de formación de estrellas existentes para reajustar la forma en la que se miden la masa y la edad de las estrellas jóvenes.
