
Un estudio español determinó que la prevalencia de obesidad, diabetes y síndrome metabólico es casi dos veces mayor entre los pacientes con esquizofrenia.
La investigación llamó la atención sobre la necesidad de vigilar la salud física de este grupo.
Los médicos suelen concentrarse en tratar el trastorno mental, pero descuidan aspectos fundamentales, como el estilo de vida de sus enfermos.
Los investigadores españoles evaluaron a 753 personas con esquizofrenia atendidos en el Hospital Doctor Rodríguez Labora, en Madrid.
Un 27% presentó triglicéridos en niveles elevados, y un 17% registró presión alta.
La mayoría de los pacientes evaluados tenía hábitos que elevan el riesgo de aparición de enfermedades crónicas.
Muy pocos hacían ejercicio y comían en forma saludable, y un 70% era fumador.
Estos problemas, junto al uso de medicamentos para tratar la esquizofrenia, elevan su riesgo de sufrir males del corazón.
"En estos pacientes debe controlarse, más que nada, la presión sanguínea, la glucosa y los niveles de colesterol y triglicéridos", indicaron los expertos.
Sin embargo, la realidad es que el 90% de los enfermos no tienen un adecuado diagnóstico de hipertensión, altos niveles de colesterol y triglicéridos.
Además, muchos eran víctimas del síndrome metabólico, un mal que causa acumulación de grasa en el abdomen, altos niveles de azúcar y triglicéridos, y presión alta.
Los médicos del hospital madrileño presentaron estos resultados en el Congreso Anual de la Asociación Americana de Psiquiatría, realizado en Canadá.
Prevención. El estudio español pidió dar una atención integral a estos pacientes y combatir sus malos estilos de vida.
Los riesgos de males cardiovasculares pueden reducirse considerablemente si se enseña al enfermo a comer bien, hacer ejercicio y dejar el cigarrillo, una prác-tica habitual en ese grupo.
La esquizofrenia es uno de los males psicóticos más comunes en el mundo.
Quienes la padecen sufren de una gran distorsión de la realidad con trastornos del lenguaje, aislamiento social y un serio desorden del pensamiento.
Con frecuencia, el mal está acompañado de elementos psicóticos, como percepción de voces y el mantenimiento de ideas fijas y anormales (delirios).
El tratamiento incluye la administración de tranquilizantes, antidepresivos y ansiolíticos. La terapia también ayuda.