
Barcelona. El País Internacional. El hospital de Sant Pau de Barcelona coordinará próximamente el ensayo de una vacuna contra la adicción a la cocaína, en el cual participarán 150 pacientes.
La cocaína afecta a 13,3 millones de personas, lo que equivale al 0,23% de la población mundial. El mayor consumidor per cápita de cocaína es España, donde un 2,6% de la población la consume.
La sustancia que se encuentra en estudio –cuyo nombre no ha sido divulgado– busca enseñar al sistema inmunológico de personas dependientes de la cocaína a atacarla cuando entra en el organismo y crear anticuerpos que bloquean la droga.
Según José Pérez de los Cobos, jefe de la unidad de Conductas Adictivas, la puesta en marcha del proyecto, el primero en Europa de este tipo, está pendiente de un acuerdo final con el laboratorio que ha sintetizado la vacuna.
El proceso. Pérez de los Cobos enfatizó que durante el congreso de la Sociedad Española de Toxicología, celebrado en febrero anterior, se contactó con la empresa y se acordó llevar adelante el proyecto.
En los acuerdos previos se estableció reclutar a 150 pacientes para que prueben la vacuna durante seis meses.
Los pacientes que se seleccionarán deberán ser dependientes de la cocaína, tener entre 18 y 50 años y no sufrir de ninguna enfermedad física o trastornos mentales para evitar riesgos durante el estudio.
A los pacientes no se les exige un tiempo determinado de dependencia a drogas, sino que encajen en la definición de dependencia.
Estudios han demostrado que el síndrome de abstinencia en el cocainómano no es tan importante como en los adictos a la heroína, y el problema no es cortar su consumo, sino su reinstauración, ya que se puede pasar hasta días sin tener que probar la droga.
Ellos se hacen dependientes porque cada vez necesitan aumentar más la dosis de droga, pues la que usaban tiene menos efecto. Asimismo, sus esfuerzos por controlar o eliminar su consumo son inútiles.
Por otra parte, a estas personas les cuesta cada vez más reponerse de los efectos de las dosis usadas.
Según Pérez de los Cobos, hasta ahora, este tipo de adictos que desean dejar la cocaína reciben principalmente apoyo psicológico en esta tarea.
Sin embargo, el síndrome de abstinencia y el elevado riesgo de recaídas implican que un gran porcentaje de las personas adictas a la cocaína abandonan el tratamiento sin estar curadas.