
La somnifobia o hipnofobia representa un miedo irracional e incontrolable a dormir. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare, considera fundamental identificar este trastorno a tiempo. El tratamiento oportuno evita que se consolide un patrón de sueño fragmentado que dañe la salud de forma persistente.
Silva explica que quienes padecen esta condición perciben el descanso como un momento de estrés. La ansiedad surge ante el temor de sufrir pesadillas o el miedo a no despertar nunca. Según la doctora, estas personas asocian la cama con la posibilidad de que algo malo ocurra durante la noche.
Esta interpretación hace que el cerebro active sistemas de alerta cuando el organismo requiere recuperarse. Silva detalla que dicha reacción altera los procesos biológicos y dificulta la regulación emocional. El cuerpo pierde su capacidad para lograr la recuperación física necesaria tras la jornada diaria.
La somnifobia produce síntomas físicos como respiración entrecortada o sensación de falta de aire. El estado de pánico impide que el cuerpo alcance la calma necesaria para iniciar el sueño. Este trastorno aumenta la liberación de adrenalina y cortisol, lo cual genera palpitaciones, temblores y sudoración excesiva.
El temor genera náuseas, pesadez de estómago o malestar abdominal antes de ir a la cama. Los afectados retrasan la hora de dormir y esto perpetúa la falta de descanso. El cerebro entra en un estado de hipervigilancia constante debido a los pensamientos catastrofistas mencionados por la especialista.
Esta alerta cognitiva impide la relajación necesaria para iniciar el ciclo del sueño. El trastorno altera la consolidación de las fases REM y profundas del descanso. Dichas etapas resultan vitales para la memoria, la reparación física y la estabilidad emocional.
