
Edad: 57 años
Estado civil: casada
Profesión: filósofa
Nacionalidad: española
¿Cómo definiría la bioética?
La parte de la filosofía moral y política que tiene más contacto con lo cotidiano es precisamente la bioética. Esto porque se ocupa de problemas relacionados con la ciencia, sobre todo la biomedicina, y los problemas morales que tiene. En la medida en que hay cuestiones de biotecnología que preocupan a la opinión pública, la bioética sí tiene algo que decir al respecto.
¿Cuáles son las principales temáticas que ocupan a la bioética?
Hay dos grupos de temas. Están los clásicos, como el tema de la eutanasia, la interrupción del embarazo y la reproducción asistida, que sé que es un tema complicado en Costa Rica. Luego están temas más recientes, relacionados con lo que son las células troncales y los límites de la investigación genética. No nos ocupamos de la ciencia, nos ocupamos de qué cuestiones de valor hay ahí, qué es correcto o qué se entiende que no es correcto, cuáles son los límites de la investigación y cómo se tendría que aplicar, además de qué tienen que decir los ciudadanos.
¿Por qué estos temas se abordan desde el campo de la filosofía y no son los científicos mismos quienes los resuelven?
En realidad la bioética se aborda desde varios campos y eso es lo interesante. Nos ocupamos desde la filosofía, pero también hay un análisis desde la medicina, o desde el derecho o la psicología y como no, desde el periodismo. Aunque es un campo controvertido, por los temas que trata, permite la colaboración entre disciplinas.
A veces la discusión bioética llega después de los hechos. ¿Cuál es el papel de esta disciplina en regular los avances científicos?
La ciencia tiene posibilidades técnicas que van más de prisa que la capacidad para evaluarla. Sin embargo, desde la bioética se ve con claridad que los ciudadanos deberían tener cierto control en la toma de decisiones; no en el descubrimiento teórico, pero sí en su aplicación. Y para eso nunca es tarde.
¿Cómo se les puede dar esa participación a los ciudadanos?
Por supuesto está trasladar a la opinión pública el estado de los problemas, para poder formar opinión. También están los canales más institucionales como los comités de ética de la investigación; y luego están las sociedades civiles que hacen llegar sus demandas a los parlamentos o a los comités.
¿Cuáles son las principales diferencias en el tratamiento de la bioética en Europa y en América Latina?
En realidad hay más afinidad en el tratamiento de la bioética en Europa y América Latina que entre Europa y América del Norte. Hay varias razones, pero una de las principales es que en Europa se tiende a regular mucho, mientras que en Estados Unidos hay una tendencia menos regulista. En América Latina hay una afinidad puesto que contamos con un marco cultural y religioso similar. A veces ha ido en la línea de favorecer, pero a veces ha ido en la línea de impedir el tratamiento, como es el caso de la reproducción asistida.