
Un hallazgo arqueológico en Gomolava, al sur de Novi Sad en Serbia, reveló que una fosa común con 77 cuerpos, fechada en el siglo IX a. C., no fue producto de una catástrofe natural sino de un masacre organizado. Más del 70% de los restos corresponden a mujeres y más del 60% a menores de 12 años. El estudio se publicó en la revista Nature Human Behaviour.
La tumba se ubica en la cima de un antiguo asentamiento que sobresalía en la llanura. Tiene forma circular y menos de 3 metros de diámetro. Junto a los restos humanos aparecieron huesos de ganado y ovejas. Ese detalle sugiere una posible ofrenda de alimentos o sacrificio animal asociado al entierro.
Los arqueólogos también hallaron objetos personales como broches, adornos para el cabello, pulseras y anillos. La presencia de estos artículos indica que los cuerpos no fueron saqueados.
Lesiones compatibles con ejecución
La nueva investigación inició hace siete años. El equipo reexaminó los huesos dentro de un estudio sobre la prehistoria de Novi Sad. En un inicio, los investigadores esperaban encontrar evidencia de una comunidad rural afectada por una enfermedad.
Sin embargo, uno de cada cinco individuos presentaba traumas esqueléticos graves. Entre ellos había cráneos perforados y heridas de flecha. Según el análisis, muchas lesiones fatales no dejan marcas en los huesos. Por esa razón, los expertos concluyeron que todas las mujeres y niños fueron probablemente ejecutados.
En la fosa también se identificaron restos de cerca de 20 hombres y niños. No obstante, los investigadores consideran que la selección de víctimas no fue aleatoria. Plantean que el hecho tuvo un significado ideológico o simbólico.
Un patrón inusual en masacres antiguas
La proporción de mujeres y menores llamó la atención del equipo. En asesinatos indiscriminados suele haber números similares de hombres y mujeres. En conflictos bélicos predominan víctimas masculinas. Las mujeres jóvenes y los niños, en muchos casos, eran tomados como esclavos.
Otro dato relevante surgió del análisis genético. Con excepción de una madre y sus dos hijas pequeñas, no existía parentesco biológico entre los enterrados. Además, estudios de isótopos en los dientes mostraron que no eran originarios de Gomolava. Su dieta también difería de la población local.
Los restos permanecen bajo custodia del Museo de Vojvodina, en la ciudad donde se descubrieron hace más de cinco décadas.
Conflicto por la tierra en la cuenca de los Cárpatos
Hace casi 3.000 años, la cuenca de los Cárpatos atravesó un periodo de inestabilidad. Diversos grupos practicaban ganadería y agricultura. Surgieron asentamientos cerca de fronteras naturales. La región se convirtió en un punto de disputa por el uso del territorio.
Investigaciones previas señalaron que las personas enterradas en Gomolava eran agricultores seminómadas. Algunos grupos buscaban controlar la tierra para cultivo. Otros preferían mantenerla abierta para el tránsito. Esa diferencia pudo generar un conflicto por la posesión del espacio.
¿Por qué mujeres y niños?
Las mujeres y los niños representaban el futuro de las comunidades prehistóricas. También constituían una fuente de trabajo forzado. Su ejecución resultó inusual.
Los autores plantearon que el asesinato y la exposición de los cuerpos en un lugar visible pudo funcionar como demostración pública de poder ante grupos rivales. La disposición de los restos en el monte recordó la exhibición de un tesoro o armas valiosas.
No existen fuentes escritas que confirmen el episodio. Los investigadores indicaron que el motivo exacto del hecho podría no conocerse con certeza.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
