
Las llamadas zonas azules, regiones con alta concentración de personas que superan los 90 años, mantienen su validez científica según un nuevo estudio internacional. La investigación analizó durante décadas los registros demográficos de estos territorios y descartó errores, fraudes o inconsistencias en los datos de longevidad.
El estudio se publicó en diciembre en la revista científica The Gerontologist. El análisis lo realizó un grupo de investigadores especializados en envejecimiento humano, quienes evaluaron la solidez de los métodos utilizados para validar la edad de las personas más longevas del planeta.
Los autores señalaron que las edades registradas en las zonas azules originales pasaron por procesos estrictos de verificación. Estos procedimientos cumplieron los estándares más altos de la demografía gerontológica moderna.
Cuáles son las principales zonas azules del mundo
La investigación se centró en cuatro regiones específicas reconocidas por su longevidad excepcional:
- Cerdeña, en Italia
- Okinawa, en Japón
- Icaria, en Grecia
- Península de Nicoya, en Costa Rica
En estas zonas, la probabilidad de alcanzar los 90 años o más supera ampliamente el promedio mundial.
Cómo se validan los datos de longevidad extrema
El análisis destacó la complejidad de los criterios usados para confirmar la edad real de las personas. Giovanni Pes, profesor de Medicina en la Universidad de Sassari y codescubridor de la zona azul de Cerdeña, explicó que estos métodos surgieron debido a distorsiones históricas frecuentes en el registro de edades.
Las zonas azules no se basan en declaraciones personales. La validación se apoyó en verificaciones documentales exhaustivas, que en muchos casos abarcaron más de un siglo.
Entre las fuentes utilizadas figuran registros civiles de nacimiento y defunción, archivos eclesiásticos, reconstrucciones genealógicas, documentos militares y padrones electorales. El proceso también incluyó entrevistas presenciales.
Los investigadores indicaron que los casos con información inconclusa quedaron excluidos. Por esta razón, las zonas azules no se definen por situaciones aisladas, sino por patrones poblacionales consistentes de longevidad.
El estudio advirtió que las zonas azules no son fenómenos permanentes. Factores como la modernización, la migración y los cambios en los estilos de vida pueden debilitar o modificar estos patrones de envejecimiento saludable.
Steven Austad, director científico de la American Federation for Aging Research y autor principal del estudio, explicó que esta característica refuerza el valor científico del concepto. La aparición y desaparición de zonas azules permite analizar cómo influyen los factores sociales, culturales y de estilo de vida en la longevidad a lo largo del tiempo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
