
Barva, Heredia. Trompetas, saxofones, bombos, platillos y el infaltable sousáfono -el instrumento de la campanota, que da tanto colorido a la cimarrona- se dieron cita en el parque de Barva el sábado en la noche y ayer domingo.
La razón fue el campeonato de cimarronas que organizó la Asociación de Mascareros Carlos Salas durante el III Encuentro Nacional de Mascareros Barva 2005.
El encuentro empezó el 31 de marzo, pero desde el miércoles 30 los mascareros llegaron a dejar sus obras y empezó la fiesta.
La actividad reunió a mascareros de Naranjo, San Lorenzo de Flores, Escazú y distintos sectores de Barva. Además de los bailes de gigantes, el concurso de cimarronas fue considerado como "de lujo".
Para cientos de transeúntes el sábado fue imposible resistirse a la tentación de quedarse en el parque al escuchar piezas como El negro , Pajarillo y Merengue Orotina.
La competencia fue así: los músicos entraron al ruedo, lanzaron miradas a los demás competidores y después comenzó la música.
Competencia. Hubo cinco cimarronas en el concurso: La Malacrianza, La Folclórica Barveña, la de barrio Jesús, la San Pedro y la de Barva. La competencia fue muy reñida y la ganadora, Folclórica Barveña, se llevó ¢75.000.
Ayer niños, jóvenes y adultos pusieron a bailar a las gigantas y gigantes -los personajes de las mascaradas- por la plaza y las calles de la ciudad.
"Estos días han sido especiales; mucha gente nos ha visitado y ha conocido lo que realmente es la fiesta tradicional en Barva", comentó Mercedes Hernández, del comité organizador de la actividad. Barva espera reunir más mascareros n el próximo año.