
El satélite Aura , lanzado por la NASA en julio del 2004, concentra su atención en el estado de la estratosfera y la troposfera (las capas de la atmósfera más cercanas a la superficie), así como también en el aire que respiramos en la Tierra.
El 'laboratorio espacial', de unos 3.000 kilogramos, lleva a cabo una misión de seis años.
Tiene como objetivo determinar si hay indicios de recuperación en la capa de ozono y comprobar si han surtido algún efecto tratados internacionales, como el Protocolo de Montreal para proteger la capa de ozono.
La nave también ayuda a los científicos a comprender cómo la composición atmosférica afecta y responde a los cambios climáticos de la Tierra.
Aura es uno de los satélites más avanzados que existen para controlar el medio ambiente.
Es el tercero de una serie de satélites creados por la agencia espacial estadounidense destinados a recolectar información sobre el ambiente mundial. Los dos primeros, Terra y Aqua , se dedican a estudiar el suelo y los océanos.
Investigador de la atmósfera. Con ayuda de los cinco instrumentos que lleva a bordo, Aura realiza, día a día, una detección de los niveles de ozono en la atmósfera, así como de los contaminantes que contribuyen a la disminución del ozono.
El satélite también mide la calidad del aire en la troposfera, que es el nivel más bajo de la atmósfera y el más afectado por la actividad humana.
Los gases naturales y los producidos por el ser humano, como los clorofluorocarbonos (CFC), se acumulan en esa parte de la atmósfera y producen compuestos que destruyen el ozono.
Según la NASA, la capa protectora de ozono se redujo en 3% entre 1980 y 2000.
Esa disminución es más intensa en la región sur del planeta, cerca de la Antártida.