Una de las innovaciones más ventajosas que trajeron consigo los mamíferos fue el pelo, que además de proteger la integridad de la piel sirve para mantener la temperatura corporal.
Como el pelo es un rasgo propio de los mamíferos, los científicos situaban su origen tras la separación del linaje de los terápsidos –del que proceden los mamíferos– del linaje de los saurópsidos –al que pertenecen reptiles y aves–, un evento que debió ocurrir hace entre 310 millones y 330 millones de años.
El estudio, realizado en la Universidad Médica de Viena, sugiere en cambio que las proteínas que componen mayoritariamente el pelo, las queratinas duras, tienen un origen anterior, en un ancestro común de los reptiles y mamíferos modernos.
Los investigadores buscaron en el pollo y en el lagarto anolis verde genes similares a los de las queratinas duras en mamíferos y dieron con ellos: el genoma del pollo tiene uno y el del lagarto seis.
En el lagarto estos genes se expresan sobre todo en los dedos, donde sirven para formar las garras.