
El océano que rodea la Antártida está cambiando su estructura interna. Un estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment encontró que una masa de agua profunda y relativamente cálida se ha desplazado de forma sostenida hacia el continente durante las últimas dos décadas, lo que incrementa el calor disponible cerca de las plataformas de hielo.
Esta masa, conocida como agua profunda circumpolar, se forma a gran profundidad por la mezcla de distintas corrientes oceánicas. A diferencia de otras aguas frías del entorno antártico, su temperatura supera los 0 °C, lo que la vuelve capaz de contribuir al derretimiento del hielo desde abajo, en contacto con las plataformas flotantes.
El estudio analizó datos recogidos por barcos oceanográficos y sensores autónomos distribuidos en el océano Austral. Con esa información, los investigadores clasificaron distintos tipos de agua según sus propiedades físicas y químicas. Luego aplicaron un modelo de aprendizaje automático para reconstruir cómo han cambiado estas masas de agua desde 2004.
Los resultados muestran que la capa superior de hasta 2.000 metros de profundidad contiene ahora más agua cálida cerca del continente. Ese cambio responde a un desplazamiento hacia el sur de la masa central de agua profunda, que avanza en promedio unos 1,26 kilómetros por año.
Este movimiento no ocurre de forma aislada. El estudio describe que está vinculado con cambios en los vientos del hemisferio sur y en la posición de la corriente circumpolar antártica, una corriente que rodea el continente. A medida que estos sistemas se desplazan, también lo hace la zona donde ascienden las aguas profundas.
Además, el análisis identificó una reducción en la extensión de aguas muy densas y frías que normalmente actúan como barrera. Estas aguas limitan el avance de las masas cálidas hacia la plataforma continental. Al disminuir, permiten una mayor entrada de calor hacia regiones cercanas al hielo.
Los autores indican que este cambio en la distribución de masas de agua modifica el flujo de calor en el océano Austral. En particular, aumenta la cantidad de calor que pueden alcanzar las plataformas de hielo desde abajo, un proceso asociado con el derretimiento basal.
El estudio se centra en describir estos cambios observados en las últimas dos décadas y su relación con la estructura del océano. No aborda proyecciones futuras, pero señala que las variaciones detectadas tienen implicaciones para el nivel del mar debido a su vínculo con el derretimiento del hielo antártico.
