
El Niño influye actualmente en las temperaturas y los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta. El fenómeno, asociado al calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, es uno de los principales factores que explican la variabilidad climática a escala mundial.
Aunque se trata de un proceso natural, sus efectos pueden sentirse a miles de kilómetros de distancia del Pacífico tropical. Los cambios que provoca en la atmósfera modifican la distribución de las lluvias, favorecen sequías en algunas regiones y aumentan las precipitaciones en otras, según explicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Durante un episodio de El Niño, las temperaturas oceánicas se mantienen por encima de los valores normales en amplias zonas del Pacífico tropical. Esa situación suele debilitar los vientos alisios y alterar la circulación atmosférica, con efectos que pueden extenderse a numerosos países.
Los impactos varían según la intensidad y duración de cada episodio. Por esa razón, los especialistas advierten que no existen dos eventos de El Niño idénticos. Los efectos también dependen de la época del año y de la interacción con otros fenómenos climáticos.
Entre las consecuencias más habituales figura un aumento de las lluvias en algunas zonas del sur de América del Sur, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y partes de Asia central. En contraste, suele favorecer condiciones más secas en Australia, Indonesia y sectores del sur de Asia.
El Niño también ejerce una influencia sobre las temperaturas globales. Históricamente, los años marcados por episodios intensos del fenómeno registran temperaturas medias más elevadas a nivel mundial, mientras que La Niña suele generar un efecto de enfriamiento temporal.
Los científicos señalan que todavía no existe evidencia concluyente de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de El Niño. Sin embargo, el calentamiento global puede amplificar algunos de sus efectos al incrementar la energía y la humedad disponibles en la atmósfera.
El monitoreo constante del fenómeno permite anticipar riesgos asociados a lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros eventos extremos. Esa información ayuda a gobiernos, sectores productivos y comunidades a prepararse ante posibles impactos climáticos.
¿Existe el ‘El Niño Godzilla’ o el ‘Superniño’?
La OMM aclaró que términos como “Superniño” o “El Niño Godzilla”no forman parte de las clasificaciones oficiales utilizadas por organismos meteorológicos internacionales ni por el IMN.
La institución costarricense indicó que esas expresiones surgieron fuera del ámbito científico para referirse informalmente a eventos muy intensos.