
Madrid. El mundo del arte en España muestra su rechazo a la petición del Gobierno vasco de pedir una cesión temporal del Guernica , famosa pintura de Pablo Picasso, para el próximo año.
Los expertos se oponen a este traslado porque la obra, resguardada y en exposición permanente en el Museo Reina Sofía en Madrid, es sumamente vulnerable.
El cuadro más famoso del pintor más famoso del arte contemporáneo, uno de los iconos del siglo XX, y símbolo eterno de los horrores de la guerra, es como el propio Picasso lo definió: un cuadro "herido".
Su extrema fragilidad fue constatada en el informe que en 1997 realizaron los conservadores del museo Reina Sofía.
"Aquel concienzudo informe demuestra la vulnerabilidad del cuadro, así que no hay más que decir", expresó Miguel Zugaza, director del Museo del Prado.
Las "heridas" del Guernica se deben en su mayoría a los numerosos viajes que durante años realizó para recaudar fondos para refugiados españoles.
Según el informe de 1997, su superficie está llena de grietas, sobre todo en sentido vertical.
Error pedirlo, error prestarlo. El Gobierno vasco acordó el martes pedir oficialmente al Ministerio de Cultura la cesión temporal del Guernica .
La oficina de la portavoz y consejera de Cultura, Miren Azkarate, no pudo proporcionar los informes técnicos en los que se basó su afirmación de que el traslado tiene "todas las garantías" gracias a "las tecnologías del siglo XXI".
Esta se podría unir a una larga lista de peticiones cuya respuesta siempre ha sido "no".
En 1995, Japón solicitó el Guernica para la conmemoración del 50° aniversario del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki.
Poco después, Francia intentó que el cuadro viajara a París para una gran retrospectiva de Picasso. En 1996, el Guggenheim de Bilbao lo reclamó para su inauguración.
"No es una cuestión de voluntad: es algo estrictamente técnico", afirmó Zugaza.
No, no y no. "El cuadro está igual que cuando se elaboró ese estudio ya que solo se han realizado trabajos de mantenimiento", señalaron especialistas del Reina Sofía.
Poco después de aquel informe se realizó un simposio que ratificó sus conclusiones y que dejó claro que la obra no debía moverse.
"Es un error pedirlo y transmitir a la opinión pública la sospecha de que los motivos por los que no se cede el cuadro son políticos y no técnicos", expresó José Guirao, director del museo cuando se encargó dicho estudio.
Por su parte, Bernardo Laniado-Romero, director del museo Picasso de Málaga, manifestó:
"El Guernica es una de las grandes obras del siglo XX, y lo que es importante es su conservación y preservación. Hay que pensar en las generaciones futuras, dentro de 50, 60 y 100 años".
El lienzo del Guernica se ha quitado del bastidor 40 veces y su mayor problema es la rigidez.
"Su rigidez es producida por la cera que se le aplicó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York para restaurarlo. Ese museo practicó en 1957 la restauración que entonces se creía que era la mejor pero que ha sido, con el paso de los años, muy mala para su conservación", dijo el historiador holandés Gijs Van Hensbergen.