
Un estudio publicado en la revista JAMA analizó durante más de cuatro décadas el consumo de café y té y su relación con la demencia y el deterioro cognitivo. El hallazgo central: quienes bebían entre 2 y 3 tazas diarias de café con cafeína presentaron un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes consumían menos.
La investigación, titulada Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function, fue liderada por científicos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard y se basó en datos de dos grandes cohortes estadounidenses: el Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-up Study.
Qué encontró el estudio
Durante 43 años de seguimiento, los investigadores evaluaron a 131.821 personas que no tenían cáncer, enfermedad de Parkinson ni demencia al inicio del estudio. En ese periodo se registraron 11.033 casos de demencia.
Tras ajustar por múltiples factores de salud y estilo de vida, el equipo encontró que quienes estaban en el cuartil más alto de consumo de café con cafeína tuvieron:
- 141 casos de demencia por cada 100.000 personas-año, frente a 330 en el cuartil más bajo.
- Un riesgo 18% menor de demencia (razón de riesgo 0,82).
- Menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo (7,8% frente a 9,5%).
En el caso del té, los resultados fueron similares. En cambio, el café descafeinado no mostró asociación significativa con menor riesgo de demencia ni con mejor desempeño cognitivo.
Mejor rendimiento en pruebas cognitivas
En el grupo de mujeres mayores de 70 años del Nurses’ Health Study, se aplicaron pruebas telefónicas como el Telephone Interview for Cognitive Status (TICS) y evaluaciones de memoria verbal y cognición global.
Las mujeres con mayor consumo de café con cafeína obtuvieron puntuaciones ligeramente más altas en la prueba TICS. La diferencia en la puntuación global no alcanzó significación estadística.
Además, el análisis de dosis-respuesta mostró una relación inversa no lineal: la asociación más marcada se observó con un consumo aproximado de 2 a 3 tazas diarias de café con cafeína o 1 a 2 tazas de té al día.
Cómo se realizó la investigación
El estudio fue de tipo cohorte prospectiva. La dieta se evaluó cada 2 a 4 años mediante cuestionarios validados de frecuencia alimentaria. Los casos de demencia se identificaron a través de registros de defunción y diagnósticos médicos reportados por los participantes, con confirmación médica cuando fue posible.
Los investigadores modelaron el consumo como una variable dependiente del tiempo y calcularon promedios acumulados para representar el hábito a largo plazo.