Aunque en la escuela le enseñan a uno que mascar chicle es de mala educación, nueva evidencia en el campo de la nutrición inclina la balanza a favor de los beneficios de seguir con el hábito de mascar goma.
Un nuevo estudio, dado a conocer ayer en Nueva Orleans, en la Reunión Anual sobre Biología Experimental, refuerza la teoría de que el consumo de chicle libre de azúcar ayuda a la persona a controlar su hambre, disminuir el consumo de comidas altas en azúcar y, a la larga, contribuye a que no se aumente de peso.
La doctora Paula Geiselman, científica del Centro Pennington de Investigación Biomédica de la Universidad Estatal de Louisiana, lideró el estudio que buscó cuál es el efecto de masticar chicle libre de azúcar después de almorzar y antes de la merienda de media tarde.
Su meta era determinar si el consumo de chicle contribuía a controlar la cantidad de calorías ingeridas en la merienda. A su misión se sumaron 115 adultos, tanto hombres como mujeres, de entre 18 y 54 años, todos habituales mascadores de chicle.
Los voluntarios acudieron al laboratorio dos veces. En ambas oportunidades comieron de almuerzo un sándwich lo suficientemente nutritivo para suplir una cuarta parte de las calorías que debe consumir la persona en un día y, al cabo de tres horas, fueron invitados a pasar a un bufé con una variedad de alimentos para la merienda.
La diferencia entre ambas ocasiones fue que en una los voluntarios masticaron chicle, por 15 minutos, cada una de las horas entre el almuerzo y la merienda; en la otra, no.
En el laboratorio los científicos siguieron de cerca el consumo calórico de los voluntarios. Al cabo de la investigación determinaron que, en promedio, cuando la persona mascaba chicle consumía 40 calorías menos en su merienda y los alimentos elegidos tenían menos azúcar.
En una dieta diaria de unas 1.800 calorías, 40 calorías parece poco, pero si sumamos el impacto de esas 40 calorías todos los días del año, de un almanaque a otro su balanza puede marcar dos kilos de más. Por ello, mascar chicle, contrario a lo que le dijeron en la escuela, puede ser muy bueno.