Los recuerdos desagradables que hacen revivir un momento amargo de la vida podría ser suprimidos por el cerebro, si se le enseña a hacerlo.
Un grupo de expertos en la neurociencia de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, descubrió el mecanismo mediante el cual el cerebro humano es capaz de “borrar” un recuerdo.
El hallazgo podría servir de base para desarrollar una terapia para quienes padecen trastornos debido a recuerdos que los perturba, como es el caso del estrés postraumático o algunas fobias, según señalan Brendan Depue, Tim Curran y Marie Banich en el estudio que publican hoy en la revista Science .
Además, el descubrimiento pone fin a una discusión de más de un siglo en el campo de la psicología: si el cerebro es capaz de suprimir recuerdos o no. El veredicto es un rotundo sí.
El experimento. Para realizar la prueba, el equipo liderado por Depue tomó a un grupo de voluntarios a los que les mostró 40 pares de imágenes.
La primera fotografía mostraba un retrato humano con una carga emocional neutra, mientras que la segunda imagen era desagradable, como por ejemplo un accidente, una silla eléctrica, la escena de un crimen o un soldado herido.
Tras el aprendizaje, los voluntarios pasaron a la fase de recordar o suprimir lo experimentado.
La prueba consistió en mostrar solo la fotografía del rostro que transmite una carga emocional neutra.
A la mitad del grupo se le pidió que tratara de recordar la imagen desagradable que se le había mostrado antes junto a esa, a la otra mitad se le pidió tratar de no pensar en la imagen perturbadora.
Con ayuda de una imagen por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) los investigadores siguieron paso a paso qué zonas del cerebro se activaban durante el proceso de recolección o o de supresión del recuerdo.
Recuerdo y emoción. Con el experimento, el equipo de Depue pudo hallar que en el córtex prefrontal del cerebro, considerado como la zona de control de los pensamientos, está el centro que permite suprimir un recuerdo.
El equipo observó en las resonancias magnéticas que dos puntos del córtex prefrontal se activaban a la hora de impedir que un recuerdo aflorara.
Luego, como una reacción en cadena, la activación de esos puntos en el córtex prefrontal llevaba a la supresión de actividad en otros puntos del cerebro encargados de recuperar el recuerdo y revivir las emociones vinculadas a él.
Específicamente, se suprimía actividad en el córtex visual (que recabaría la imagen desagradable en cuestión), al igual que zonas en el hipocampo y la amígdala cerebral (sitios que controlan la recolección del recuerdo y los sentimientos que produce).
“Hemos mostrado en este estudio que los individuos tienen la capacidad de aprender a suprimir, en forma selectiva, los malos recuerdos de su memoria”, comentó Depue.
“Esperamos que este descubrimiento, así como investigaciones futuras, generarán nuevos enfoques terapéuticos y nuevos medicamentos que permitan tratar un conjunto de problemas emocionales”, concluyó.