
Las tormentas de granizo podrían causar más daños en distintas regiones del mundo conforme aumentan las temperaturas globales. Un estudio publicado en la revista Nature encontró que el potencial destructivo del granizo aumentaría entre un 36,5% y un 42,1% hacia finales del siglo XXI, dependiendo del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero.
La investigación fue desarrollada por científicos de la Universidad de Pekín y la Universidad Central de Michigan. El equipo analizó cómo cambiarían el tamaño y la frecuencia de las piedras de granizo bajo distintos escenarios climáticos futuros.
El estudio se centró en un fenómeno específico: el crecimiento de las piedras de granizo dentro de tormentas intensas. Para hacerlo, los investigadores utilizaron simulaciones que reconstruyen el recorrido de las partículas de hielo dentro de las nubes y evaluaron cómo responderían a cambios en temperatura, humedad y corrientes de aire.
Los resultados mostraron un cambio claro en la distribución del tamaño del granizo. Las piedras pequeñas, menores de 30 milímetros de diámetro, disminuirían entre un 4,2% y un 12,3%. En contraste, las de 30 milímetros o más aumentarían entre un 37,9% y un 51,8%.
Según el estudio, el aumento de temperatura y humedad en las capas bajas de la atmósfera favorece la formación de granizos más grandes. Esto ocurre porque el aire más cálido e inestable facilita corrientes ascendentes capaces de mantener durante más tiempo las partículas de hielo dentro de las nubes, donde continúan creciendo.
Sin embargo, el comportamiento no sería igual en todas las regiones. Las latitudes medias y altas presentarían mayores incrementos en el potencial de daño por granizo. Entre ellas aparecen zonas de Estados Unidos, Europa y China.
En esas regiones, el calentamiento sería suficiente para intensificar la inestabilidad atmosférica y compensar otros procesos que normalmente reducen el tamaño del granizo, como el derretimiento durante la caída.
En cambio, regiones tropicales y monzónicas mostrarían reducciones en el potencial destructivo. El estudio explica que allí el aumento de humedad sería más intenso y limitaría el crecimiento de las piedras de hielo dentro de las tormentas.
Los investigadores también identificaron diferencias entre continentes. Bajo el escenario de mayores emisiones, el potencial de daño aumentaría un 54,5% en zonas de Sudamérica de latitudes medias, un 43,4% en Europa y un 40,3% en Estados Unidos.
El trabajo utilizó simulaciones climáticas históricas y futuras entre 1985 y 2100. Además, comparó resultados de distintos modelos climáticos para reducir incertidumbres.
Los autores señalaron que, aunque existen diferencias regionales, el patrón general apunta hacia una mayor proporción de granizos grandes y, por tanto, un mayor riesgo de daños materiales asociados a tormentas severas.
