
La evolución natural del Sol definirá el destino de la Tierra a largo plazo. Una investigación científica de Kazumi Ozaki y Christopher T. Reinhard publicada en 2021 en la revista Nature Geoscience señala que el aumento progresivo de la luminosidad solar podría provocar un efecto invernadero desbocado en aproximadamente 1.000 millones de años.
La Tierra se formó hace cerca de 4.500 millones de años. Estimaciones científicas indican que podrían existir otros 5.000 millones de años. Sin embargo, la habitabilidad del planeta dependerá de los cambios en su estrella.
Estudios astrofísicos coinciden en que el Sol aumenta su luminosidad en poco más de 1% cada 100 millones de años. Este proceso es gradual. No obstante, sus efectos acumulativos alterarán el equilibrio térmico del planeta.
Cuando la luminosidad alcance un umbral crítico, los océanos comenzarán a evaporarse. El vapor de agua actuará como gas de efecto invernadero y atrapará más calor en la atmósfera. Ese fenómeno intensificará el calentamiento global natural hasta generar condiciones incompatibles con la vida como se conoce.
Zhang señaló en el estudio que la Tierra será habitable por cerca de 1.000 millones de años más. Indicó que los océanos se vaporizarán por un efecto invernadero desbocado antes de que el planeta enfrente el riesgo de ser absorbido por el Sol en su fase de gigante roja.
Los resultados indicaron que la atmósfera perderá oxígeno antes de que el planeta sea destruido por la expansión solar. La disminución del oxígeno será una de las primeras señales de un cambio irreversible en la habitabilidad.
Datos de la NASA proyectan que dentro de unos 5.000 millones de años el Sol agotará el hidrógeno en su núcleo. Luego se expandirá hasta convertirse en una gigante roja.
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