Nueva York (AP). A pesar de los temores por la situación económica, juergistas en todo Estados Unidos recibieron el Año Nuevo con festejos e incluso optimismo, aunque algunas celebraciones fueron suspendidas y otras se llevaron a cabo con menor intensidad.
Probablemente lo peor del año pasado fue salir adelante en lo financiero, dijo Liza Mazzotte, una compositora que viajó desde California para unirse a los cientos de miles de personas en la helada Times Square de Nueva York para ver descender la esfera Waterford de cristal. No me preocupa lo que he perdido. Estaré con la vista puesta en el futuro.
Cuando el reloj marcó la medianoche el miércoles, 900 kilos (una tonelada en el sistema inglés) de confeti cayó sobre los juerguistas en Times Square, los cuales estaban envueltos en sombreros de piel, abrigos y bolsas para dormir. Fuegos de artificio detonaron encima de la torre desde la cual bajó la esfera. La gente gritó, se besó y vitoreó a través de esa zona de Manhattan.
El ex presidente Bill Clinton y la senadora Hillary Clinton, quien se espera sea secretaria de Estado en el gobierno del presidente electo Barack Obama, se unieron al alcalde Michael Bloomberg para hacer descender la esfera.
Estamos algo preocupados por la economía, pero esperamos lo mejor, dijo Lisa Mills, de visita en Nueva York la noche del miércoles junto con su esposo y su hija.
El Servicio Nacional Meteorológico dijo que a medianoche la temperatura descendió en el Central Park, a unas pocas cuadras de Times Square, a ocho grados centígrados bajo cero (18 grados Fahrenheit) con un viento de 26 kph (16 mph).
Horas después la temperatura había bajado un grado adicional para cuando los equipos de barrenderos municipales comenzaron a limpiar el jueves las toneladas de confeti y otros desperdicios acumulados en el centro de la ciudad.
Mientras continuaban las tareas de limpieza, miles de personas se congregaron en la localidad californiana de Pasadena para presenciar el Desfile de las Rosas.
Los organizadores dijeron que el impacto por las posibles pérdidas económicas que hayan podido sufrir fue menor debido a que desde hace un año estaban en pie los compromisos para gastar centenares de miles de dólares en el decorado de las carrozas.
Creemos que una de nuestras obligaciones es aportar optimismo en un momento en que la situación no es muy buena para tanta gente, dijo Bill Flinn, director general del Torneo de las Rosas.
En Filadelfia, miles de personas se congregaron en las calles para presencial el desfile anual de los Mummers, en el que intervienen unas 15.000 personas con coloridos disfraces, las cuales bailan y marchan a lo largo de unos tres kilómetros (2,25 millas).
Filadelfia es una de las pocas ciudades en las que el Año Nuevo es más importante que la Nochevieja, comentó Brian Castello, de 48 años y vecino de la ciudad.
En Roma, el papa Benedicto XVI exhortó el jueves a los mandatarios del mundo a que hagan cambios profundos al sistema financiero global, por considerar que las respuestas a corto plazo para la crisis financiera son insuficientes.
Nadie pone remiendo de paño nuevo, como dijo Jesús, en vestido viejo, afirmó el pontífice en su bendición de Año Nuevo ante miles de personas, muchas de ellas con paraguas en una Plaza de San Pedro empapada por la lluvia.
Haciendo eco de un tema similar tratado en la homilía del día de Año Nuevo, Benedicto XVI dijo que la crisis debe verse como un caso de prueba sobre el futuro de la globalización.
Estamos listos para leerlo en su complejidad como un medio hacia el futuro y no sólo como una emergencia ante la cual responder con respuestas de corto plazo?, se preguntó. Estamos listos para hacer una revisión profunda del modelo dominante de desarrollo, para corregirlo de una manera sagaz y conjunta?
El pontífice dijo que la salud del planeta requiere tal corrección, así como lo que él calificó de crisis cultural y moral en la que se halla el mundo.
El Año Nuevo también trajo desgracia. Socorristas de Tailandia informaron que al menos 61 personas murieron, incluidos varios extranjeros, y otras 200 resultaron heridas al incendiarse un exclusivo club nocturno donde un millar de juerguistas celebraba en Bangkok.
En otras latitudes la gente intentó olvidar sus problemas, al menos por una noche.
Seis cruceros de lujo pasaron cerca de la famosa playa de Copacabana en Brasil al tiempo que los fuegos pirotécnicos brillaban ante unos dos millones de brasileños congregados.
Roberto Felipe, un constructor de 22 años, observaba el espectáculo con una cerveza en mano y sin camisa.
Espero que hoy sea el comienzo del final de la guerra y la crisis, dijo Felipe, que portaba sus lentes obscuros a pesar de que era medianoche. Espero que el 2009, que traerá al presidente Obama, nos pueda ayudar a todos a tener una mejor vida.
En algunos lugares de Estados Unidos las fiestas también fueron víctimas de la crisis económica. Las celebraciones públicas fueron canceladas desde Louisville, Kentucky, a Reno, Nevada. En Miami Beach, Florida, los productores de espectáculos reportaron ventas de boletos más lentas de lo esperado para las fiestas llenas de celebridades que, dicen, se habrían agotado en otros años.
En otras partes del mundo también se pudo sentir esta austeridad. Cuando los parisienses dejan de comprar champaña, ostras y foie gras para despedir el Año Viejo, se puede estar seguro de que las cosas no andan bien.
No vamos a celebrar a lo grande, estamos siendo cuidadosos, dijo el arquitecto Moussa Siham, de 24 años. Comeremos pescado durante la cena de Año Nuevo, agregó. Cerca de la zona lujosa que rodea la Torre Eiffel los compradores redujeron sus gastos.
Sydney fue la primera gran ciudad del mundo en recibir el 2009, con un caleidoscopio de luz que bañó su puerto y causó el júbilo de más de un millón de personas.
Randolph King, de 63 años y residente en York, Inglaterra, trató de olvidar las pérdidas de su fondo de retiro sentado en una colina junto a la bahía de Sydney y esperando el espectáculo de fuegos artificiales de la ciudad. Estoy esperando el 2009, porque las cosas no pueden empeorar mucho, dijo.
En Grecia, una turba causó destrozos el jueves por la madrugada en unos 10 bancos y en dos comercios de autos usados en los alrededores de Atenas, informó la policía. Las autoridades no reportaron heridos ni detenidos.
En Corea del Norte el tradicional editorial de los diarios, controlados por el estado, pidió a la población apoyar al líder Kim Jong Il e impulsar el ejército del país. El mensaje de este año acusó a Corea del Sur de una política de confrontación anacrónica, pero no mencionó críticas al gobierno de Estados Unidos como sucede habitualmente.