
A las 2:53 p. m. de ayer comenzó un fenómeno singular en el cielo costarricense. El Sol, que brillaba con timidez en un firmamento un tanto nublado, fue mordido poco a poco, de izquierda a derecha, por la Luna, que a las 4:10 p. m. opacó cerca de un 80% al astro rey.
Luego, cada astro continuó su recorrido hasta separarse.
En punta Banco, en las cercanías de punta Burica (zona sur del país), 12 miembros del Centro de Investigaciones Espaciales de la Universidad de Costa Rica apreciaron por dos segundos la fase de anularidad de este eclipse solar.
Durante este periodo, los astrónomos observaron cambios drásticos en la coloración del cielo, el cual pasó de gris intenso a púrpura, y luego a su tonalidad celeste un tanto nublada.
"Fue realmente hermoso y espectacular. Logramos verlo por un breve periodo, pero fue suficiente para observar las montañas en la superficie lunar. Fue increíblemente bello", manifestó, muy emocionada, la astrónoma Lela Taliashvili.
Sin embargo, no todos los costarricenses tuvieron el privilegio de disfrutar del fenómeno solar.
Muchos, sobre todo en el Valle Central, ni siquiera estrenaron sus filtros solares.
Por las condiciones climáticas, la costa del Pacífico norte fue un buen sitio para observar el eclipse anular de Sol.
Tal y como habían previsto los meteorólogos, la nubosidad en esa zona fue un tanto menor que en el resto del país, donde la cobertura nubosa fue muy densa.
En sitios como Playas del Coco y Playa Hermosa, el acontecimiento natural se contempló por algunos intervalos largos ya que tuvo que competir con las condiciones desfavorables que imperaron.
En Alajuela y alrededores, Cartago, Heredia, Limón y Pérez Zeledón, el eclipse no pudo contemplarse en ningún momento ya que un manto blanco se apoderó de la totalidad del firmamento.
Curiosidad a medias. En Playa Hermosa, a unos 35 kilómetros de la ciudad de Liberia, algunos turistas se dispusieron a ver el eclipse.
La mayoría de ellos reconoció haber ignorado el acontecimiento hasta ayer por la tarde.
Ese fue el caso de Peggy Bell, estadounidense que llegó hasta la playa con sus hijos, Ben y Emily, pero las nubes le impidieron ver claramente el inicio del eclipse.
Ana Iris Sancho, vecina de Sardinal y quien labora como masajista en Playa Hermosa, notó un cambio en la marea.
"La marea está más alta que de costumbre, y yo supongo que es por el eclipse", expresó Sancho.
Las miradas al cielo en San José tampoco resultaron premiadas.
Todos los que salieron de sus oficinas o sitios comerciales en el momento del eclipse, solo percibieron una baja en la luminosidad.
Al acercarse las 4:10 p. m. bajó la luminosidad en el ambiente, y las personas expresaron que esa hora parecía más bien las 6 p. m.
Baja expectativa. Antes de que la Luna empezara a interponerse levemente entre el Sol y la Tierra a eso de las 2:15 p. m., los pobladores de sitios como Playas del Coco se mostraban indiferentes ante la inminencia del fenómeno.
Aunque la mayoría de los consultados sostuvo que sí sabía que el eclipse de Sol iba a suceder, esta vez nadie se preparó para verlo con los anteojos especiales ni programó dentro de sus actividades la admiración del fenómeno.
Las malas condiciones del clima impidieron a la mayoría de los ticos disfrutar de este eclipse híbrido.
Se lo denomina "híbrido" porque en algunos lugares se produce un eclipse total, cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, y oculta totalmente el paso de la luz.
En otras partes, el satélite solo "tapa" parcialmente al Sol.
Un eclipse similar podrá verse aquí en el 2023.