
La dureza del suelo marciano está atrasando y dificultando el estudio de sus componentes.
La semana pasada, el brazo robótico de la sonda Phoenix extrajo su primera muestra de suelo marciano, del tamaño de una taza.
No obstante, a los científicos les ha sido imposible que una porción adecuada de la muestra pase a través de la pantalla del Analizador de Gas Térmico y Evolucionado (TEGA por sus sigla en inglés).
Los científicos pasaron el fin de semana haciendo vibrar la pantalla, esperando que los terrones se deshicieran, pero muy pocas partículas ingresaron al instrumento.
Este instrumento está diseñado para hornear las muestras e identificar sus componentes.
El analizador hizo vibrar la pantalla durante 20 minutos el domingo, pero detectó tan solo unas pocas partículas pasando a través de la rejilla, no las suficientes como para llenar el pequeño horno inferior.
Aglutinado. “Este suelo es muy aglutinado y por eso es muy difícil que pase la rejilla”, dijo el científico William Boynton, que está a cargo del experimento en el horno.
“Al menos ahora sabemos que el vibrador no está funcionando. Parece que el suelo está demasiado compacto para pasar cuando se reúne en una masa”, añadió.
El experimento constituye el reto más complicado de Phoenix hasta ahora desde que llegó a la región ártica de Marte, el 25 de mayo, en una misión de tres meses con el fin de estudiar si el ambiente es apto para el florecimiento de la vida.
Boynton dijo que si los futuros intentos de usar el vibrador del TEGA no conseguían introducir suficientes cantidades de suelo en la máquina, el próximo paso sería conseguir una segunda muestra, esta vez espolvoreando una pequeña cantidad sobre la pantalla.
Además, la NASA anunció ayer que en los próximos días enviará instrucciones al brazo robótico de Phoenix para colocar un poco de suelo marciano en una pieza de metal giratoria que posteriormente sería puesta debajo del microscopio óptico de la sonda.
Mientras tanto, los científicos han estado estudiando la atmósfera marciana.