
Diez niños con cáncer recibieron ayer los regalos que tanto habían anhelado. Fue ayer en la mañana en el restaurante Burger King, en La Sabana --San José--, el cual se llenó de risas, música y colores.
La actividad es parte del programa Pide un deseo, de la Asociación Lucha contra el Cáncer Infantil.
Esta vez no fue necesario que el genio saliera de la lámpara mágica; los deseos los cumplieron los cientos de costarricenses que adquirieron la pulsera de goma "Juntos por la vida", que la Asociación de Lucha contra el Cáncer Infantil tiene a la venta en esos restaurantes de comida rápida.
Los pequeños, que en su mayoría están siendo tratados con quimioterapia para combatir su mal, se mostraron felices, curiosos y entusiasmados cuando empezaron a abrir sus regalos.
Felipe Jiménez, de cinco años de edad, recibió una excavadora; Caleb Herrera estaba feliz con su nueva pista de autos; Johan Delgado recibió un juego de mesa y Angie Zambrano , de diez años, obtuvo su anhelada bicicleta.
El niño Olman Abarca recibió un videojuego, mientras que a César Mairena le obsequiaron varios robots. Álvaro Ulloa consiguió todo lo necesario para montar un buen partido de fútbol. Juliana Ramos desde ayer tiene una computadora y Cristina Hidalgo goza de su nueva estación de juegos de video.
Kathy Margules, del programa Pide un deseo, se mostró muy agradecida con la respuesta del público. "Todo el que compró el brazalete que tenga la seguridad de que su dinero fue bien utilizado, nuestra meta es seguir repartiendo felicidad, y cumplir muchos deseos más", dijo.
Aún quedan pulseras por vender; cada una cuesta ¢1.000 y se adquiere en los restaurantes Burger King al comprar un combo. Esa empresa traslada a la Asociación ¢1.100 por cada pulsera vendida.