
Atenas. DPA y EFE. Siete trozos de los famosos frisos del Partenón, en la Acrópolis de Atenas y con 2.500 años de antigüedad, serán reemplazados por copias exactas para frenar su deterioro por la contaminación atmosférica.
Las piezas del flanco norte del friso serán desmontadas y restauradas por completo en el nuevo Museo de la Acrópolis de Atenas, para ser exhibidas junto con las otras que ya se encuentran allí.
En el Partenón solo quedará un único friso auténtico de unas nueve toneladas de peso.
Esta decisión la tomó el Ministerio de Cultura griego tras un arduo debate con los arqueólogos.
El presidente de la Comisión de Arqueólogos para la Restauración y Preservación de los Monumentos de la Acrópolis, Haris Buras, declaró que los frisos han sido dañados por la lluvia ácida, la contaminación del aire y hasta los vientos del norte.
Durante los trabajos de mantenimiento de la Acrópolis, los expertos se percataron de que esas piezas, que representan escenas de la conquista de Troya, fueron tratadas en tiempos pasados con cemento para hacerlas más resistentes.
Tal trabajo cumplió con su propósito de protegerlas de los sismos; sin embargo, se quedaron pegadas al cemento y se detectó la presencia de grietas. Por ello, las piezas serán retiradas y restauradas.
La medida es otro paso que dan los griegos para reunir todos sus frisos en un solo sitio.
De hecho, el Nuevo Museo de la Acrópolis de Atenas se construye con las dimensiones necesarias para acoger los mármoles y frisos del Partenón que se encuentran en otras colecciones foráneas.
Incluye, sobre todo, la recuperación del 60 % de los frisos del templo del Partenón que se encuentran en el Museo Británico de Londres después de haber sido extraídos por el diplomático Lord Elgin (1766-1841) con el visto bueno del antiguo Imperio Otomano hace dos siglos.
Dimitris Pandermalís, presidente del Organismo para la Construcción del Nuevo Museo de la Acrópolis, dijo: “Es un museo urbano y el más avanzado concepto de un parque arqueológico, como un árbol que surge de la tierra”.
La obra cuesta 130 millones de euros y se espera que abrirá al público en el 2008.
Es un edificio de 14.000 metros cuadrados, construido con toneladas de cristal y acero, mármol y cemento.
Lo nuevo y lo viejo. El arquitecto suizo Bernard Tschumi y el griego Mijail Fotiadis, ganadores del concurso para la construcción del museo, tuvieron que conjugar la arquitectura contemporánea con diversas etapas del pasado de la Acrópolis y sus entornos.
Durante las excavaciones para la obra, se encontraron con ruinas enteras escondidas durante siglos debajo de la Atenas contemporánea.
El museo no contará con salas en sí, sino que cada piso superior tendrá una vista directa al conjunto de monumentos de la Acrópolis, con una panorámica de las colinas de Filopapu y de Likabetus, del monte Imitos y del de Marzo con la isla de Egina al fondo.
Además, en el primer piso se exhibirán los elementos encontrados en las laderas de la colina de la Acrópolis; utensilios y restos de viviendas y talleres. En la planta superior se mostrarán las piezas originales de los frisos.