
Un estudio liderado por el Museo Nacional de Brasil, vinculado a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), planteó un giro en la historia evolutiva de los cocodrilos. El análisis microscópico de fósiles hallados en Río Grande do Sul reveló que un ancestro del Triásico crecía de forma acelerada. Este patrón contrasta con el metabolismo lento que caracteriza a las especies actuales.
La investigación se centró en Dynamosuchus collisensis, especie que vivió hace 231 millones de años durante el período Triásico. Sus restos aparecieron en el sitio paleontológico de Várzea do Agudo, en el sur de Brasil. El animal pertenece a Ornithosuchidae, uno de los linajes más basales de Pseudosuchia, grupo que incluye a los cocodrilos modernos y a sus parientes extintos.
El proyecto estuvo a cargo del biólogo Brodsky Dantas Macedo de Farias, investigador posdoctoral del Museo Nacional, bajo la supervisión de la profesora Marina Bento Soares. Los resultados se publicaron el 4 de febrero en la revista científica Royal Society Open Science.
Lo que revelan los huesos fósiles
El equipo utilizó la paleohistología, técnica que examina cortes microscópicos de huesos fosilizados. Según explicó Farias en un comunicado, esta herramienta permite reconstruir el ritmo de crecimiento y estimar la edad de especies extintas.
Los científicos analizaron láminas del húmero, del fémur y de una costilla del ejemplar. La microestructura mostró huesos altamente vascularizados. Predominaron tejidos asociados a la deposición rápida. Este patrón corresponde a animales con crecimiento acelerado durante la juventud.
En el húmero identificaron tres marcas anuales de crecimiento. En el fémur hallaron cuatro. Con base en esos datos, Soares indicó que el ejemplar tenía al menos cuatro años al morir.
Los investigadores no detectaron un sistema fundamental externo, estructura ósea que señala la desaceleración definitiva del crecimiento. La ausencia de esta transición indicó que el individuo no había alcanzado la madurez esquelética.
Metabolismo distinto al de los cocodrilos actuales
Los cocodrilos modernos presentan crecimiento lento y sostenido. Sus huesos muestran menor vascularización y ciclos definidos. Este patrón se asocia con tasas metabólicas bajas y estrategias energéticas conservadoras.
En contraste, Dynamosuchus collisensis mantenía tejido óseo de deposición rápida hasta las capas más externas. La alta vascularización persistía al momento de la muerte. Esto sugiere un crecimiento continuo y acelerado.
El análisis de las vértebras reforzó esta conclusión. Las suturas neurocentrales permanecían abiertas. Los arcos neurales no se habían fusionado con los centros vertebrales. Este rasgo confirma que el espécimen era juvenil.
A pesar de su inmadurez, el animal alcanzaba cerca de dos metros de longitud. Este dato aproxima a los ornithosuchídeos a otros grandes arcosaurios triásicos con fases prolongadas de crecimiento rápido.
Los autores plantearon que, si este patrón resulta ancestral en los crocodilomorfos, el metabolismo lento de los cocodrilos actuales surgió más tarde en su línea evolutiva.
La evidencia abre la posibilidad de revisar la fisiología y estrategia de vida atribuidas históricamente a este grupo de reptiles. El proyecto continúa activo y busca nuevos hallazgos que amplíen el panorama.
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