
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) identificó una nueva supertierra que orbita la estrella HD 176986, una enana naranja situada a 91 años luz. El hallazgo elevó a tres el número de planetas confirmados en este sistema cercano.
El estudio se publicó en la revista Astronomy and Astrophysics. La investigación confirmó el valor de las campañas de observación prolongadas para detectar planetas pequeños y de órbita amplia.
Un sistema con tres planetas confirmados
La estrella HD 176986, de tipo K y ligeramente más pequeña que el Sol, ya era conocida desde 2018 por albergar dos planetas. En ese año, un análisis dirigido por el investigador del IAC Alejandro Suárez Mascareño permitió detectar los planetas HD 176986 b y HD 176986 c.
Ambos cuerpos presentan períodos orbitales de 6,5 y 16,8 días.
Tras varios años de seguimiento con instrumentos de última generación, el equipo logró identificar la señal de un tercer planeta. Nicola Nari, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en el IAC, explicó que la señal apareció al reunir todas las observaciones acumuladas.
Características de la nueva supertierra
El nuevo planeta recibió el nombre HD 176986 d. Presenta una masa mínima inferior a siete veces la masa de la Tierra.
Este dato lo ubica entre sus dos vecinos. El planeta más cercano a la estrella tiene una masa mínima de cinco veces la terrestre. El más lejano alcanza unas diez veces la masa de la Tierra.
HD 176986 d completa una órbita cada 61,4 días. Su trayectoria es más amplia que la del planeta interior. Por su tamaño y masa, los científicos lo clasifican como una supertierra.
En la actualidad, solo se conocen una docena de planetas con períodos orbitales superiores a 50 días y masas inferiores a siete veces la terrestre. Estos mundos resultan difíciles de detectar.
El reto de identificar señales débiles
Los planetas pequeños y alejados generan señales muy débiles en los datos astronómicos. Su detección requiere numerosas observaciones y seguimiento prolongado.
Alejandro Suárez Mascareño indicó que no se detectaron muchas supertierras alrededor de enanas K con períodos superiores a 50 días. Señaló que solo estudios específicos de larga duración permiten resolver señales de órbita amplia y baja amplitud.
Jonay I. González Hernández, coordinador de la investigación en el IAC, afirmó que el equipo mantuvo la observación hasta confirmar la señal.
Uno de los principales desafíos consistió en determinar si la señal tenía origen planetario o si se relacionaba con la actividad de la estrella.
Atanas K. Stefanov, también estudiante de doctorado en el IAC, detalló que realizaron diversas pruebas para descartar un origen vinculado a la actividad estelar. El planeta superó todas las verificaciones.
Tecnología clave para el hallazgo
La detección se apoyó en técnicas innovadoras que permiten depurar los espectros, es decir, los datos de luz de la estrella. Estas herramientas separan los efectos de la actividad estelar de posibles imperfecciones instrumentales.
El avance fue posible gracias a la herramienta de análisis YARARA. Michael Cretignier, investigador postdoctoral de la Universidad de Oxford y desarrollador de esta tecnología, explicó que YARARA corrige fuentes de ruido que pueden imitar u ocultar señales planetarias débiles.
Xavier Dumusque, profesor adjunto de la Universidad de Ginebra, indicó que la señal permaneció tras la corrección aplicada por YARARA.
Más de 350 noches de observación
El planeta se descubrió mediante el método de velocidad radial (RV). Esta técnica mide el movimiento de la estrella provocado por la atracción gravitatoria de los planetas que la orbitan.
El equipo recopiló datos durante más de 350 noches de observación. Utilizó los espectrógrafos HARPS, ESPRESSO y HARPS-N.
HARPS y ESPRESSO operan en Chile. El primero se ubica en el telescopio de 3,6 m del Observatorio de La Silla. El segundo funciona en el telescopio VLT del Observatorio de Paranal.
HARPS-N se encuentra en el Telescopio Nazionale Galileo del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.
Rafael Rebolo López, investigador del IAC, destacó la importancia de las instalaciones en La Palma para nuevos descubrimientos científicos.
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