Científicos secuenciaron lo que son, hasta el momento, los genomas más pequeños de un ser vivo.
Se trata de dos bacterias simbióticas que viven en el interior de insectos.
Sus diminutos genomas retan la cantidad de ADN que se creía necesaria hasta ahora para poder sostener la vida: un mínimo de 400 kilobases, dijeron los investigadores.
Mientras que la Buchnera aphidicola , secuenciada por un equipo español, logra vivir con poco más de ese estimado –tiene 420 kilobases–, la bacteria Carsonella ruddii , estudiada por un grupo japonés lo logra con tan solo 160 kilobases.
Claro, son vidas bastante comprometidas. En su estudio, publicado en la revista Science , se refleja que la evolución de estos organismos parece dirigirse hacia la extinción natural pues carecen de genes vitales para la vida. Al parecer, estos organismos han perdido esos genes esenciales para poder desarrollar su relación de simbiosis con el huésped en el que se alojan.
En el caso de la Buchnera aphidicola , esta bacteria ha perdido ya muchas funciones importantes que probablemente han sido asumidas por otros simbiontes. Los científicos españoles piensan que terminará por extinguirse.
A la todavía más pequeña Carsonella ruddii le faltan muchos genes necesarios para la vida. Los científicos japoneses creen que la bacteria está evolucionando para convertirse en un mero orgánulo dentro de las células del insecto.
Como comparación, el genoma humano tiene 3.000 millones de pares de bases.