A punto de cumplir 75 años y convertido en todo un testimonio urbano del San José de la primera mitad del siglo XX, el Gran Hotel Costa Rica fue declarado Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Costa Rica.
Así consta en el decreto N.° 32189-C, publicado el 24 de enero de este año en La Gaceta y que será público a partir de hoy con la develización de la placa oficial que da cuenta de esa condición.
Se trata de la edificación inaugurada en 1930, que "dialoga" con su vecino, el Teatro Nacional.
En el hotel se hospedaron los presidentes estadounidenses John F. Kennedy y Harry Truman, el actor John Wayne y hasta el astro del futbol Pelé.
La estructura del Gran Hotel Costa Rica tiene influencia de varios lenguajes arquitectónicos.
Buenas razones. La declaración de Patrimonio Histórico y Arquitectónico lo destaca como un valioso documento urbano y para la historiografía de la arquitectura.
Asimismo, detalla que ese hotel fue el primero que rompió con las funciones tradicionales de los hoteles en la década de los años 30. En el decreto se lee: "(Fue) el primero que incorporó el uso del primer nivel para comercios y servicios para el visitante... a la usanza de las grandes capitales del mundo y que respondiera a las exigencias y expectativas de empresario, dando paso a una industria turística nacional".
Otro considerando es que forma parte de un rico contexto urbano patrimonial en el distrito josefino de Catedral, junto al Teatro Nacional, el edificio Knohr y el antiguo Banco Anglo -sobre avenida central- , entre otros.
Miguel Herrera, director del Centro de Investigación y Preservación del Patrimonio Cultural, expresó que la declaración implica que el inmueble pasa a ser parte de la historia de todos los costarricenses, así como que se le exonera del pago del impuesto territorial.
A la vez, queda prohibido hacerle una renovación total o modificaciones parciales a su valor cultural y arquitectónico. Una transformación es posible solo con el visto bueno del Centro de Patrimonio.
Algo de historia. El Gran Hotel Costa Rica nació gracias a una idea del médico y empresario Luis Paulino Jiménez Ortiz, quien quería construir un hotel moderno que se adaptara a las exigencias de la época. Su construcción requirió de la conjunción de sus fuerzas con las del gobierno de Cleto González.
Se firmó un contrato en que el gobierno apoyó la inversión de Jiménez Ortiz comprometiéndose a construir carreteras a los volcanes Poás e Irazú y exoneró del pago de impuestos a la importación de materiales y de muebles, explicó Eric Gutiérrez, presidente y gerente general del hotel.
A cambio, el hotel le concedió al Gobierno costarricense, durante 20 años, dos apartamentos en el quinto piso para ser ocupados por delegaciones diplomáticas que pasaban por el país.
Con una cena bailable, cuyas entradas se agotaron desde el día anterior, el Gran Hotel Costa Rica se inauguró el 30 de octubre de 1930 con cuatro pisos y uno por construir, el cual se levantó en los cinco años posteriores.
El edificio se integró a una de las famosas Arcadas que limitan con la plaza Juan Mora Fernández y se convirtió en un importante centro de actividades sociales, políticas y diplomáticas. Durante muchos años fue la parada oficial tras asistir a las funciones en el Teatro Nacional y el sitio de encuentro alrededor de un cafecito.
Johnny Araya, alcalde de San José, lo resumió así: "Si en los esfuerzos que hacemos para rehumanizar la ciudad fuera necesario concebir un icono, que remitiera al San José que soñamos regenerar, la imagen del hotel Costa Rica sería, sin duda, una de las más señeras entre cuantas pudieran proponerse".