
El Tiranosaurio rex, uno de los dinosaurios carnívoros más grandes que existieron, alcanzaba su tamaño máximo mucho más tarde de lo que se pensaba. Un estudio científico determinó que este reptil llegaba a su peso y dimensiones finales entre los 35 y 40 años de edad, lo que implica un crecimiento prolongado y sostenido durante varias décadas.
La investigación fue liderada por la Universidad Estatal de Oklahoma y se publicó el 14 de enero en la revista científica PeerJ. Los resultados sugieren que este patrón de desarrollo permitió a los tiranosaurios dominar sus ecosistemas durante miles de años como depredadores de primer nivel.
El llamado “rey de los lagartos tiranos” podía superar los 12 metros de longitud y alcanzar un peso de hasta 8 toneladas. Comprender cómo un animal lograba esas dimensiones fue una de las principales motivaciones del estudio.
Un crecimiento más largo de lo estimado
Investigaciones anteriores calculaban que el crecimiento del Tiranosaurio rex culminaba cerca de los 25 años y que su expectativa de vida rondaba los 30 años. Sin embargo, esas estimaciones se basaban en muestras limitadas de fósiles, sobre todo de ejemplares jóvenes.
Ante esa limitación, el nuevo trabajo desarrolló el análisis histológico más completo sobre el crecimiento de esta especie. El equipo examinó fémures y tibias de 17 individuos, que iban desde ejemplares juveniles pequeños hasta adultos de gran tamaño.
Los anillos óseos como registro vital
Los científicos aplicaron una metodología similar a la utilizada en los árboles. Analizaron los anillos de crecimiento en los huesos fósiles, donde los anillos más anchos indican períodos de crecimiento acelerado.
Este enfoque permitió reconstruir el historial de crecimiento año por año de cada individuo. A partir de esos datos, los investigadores establecieron que la tasa de crecimiento del Tiranosaurio rex fue más lenta y prolongada de lo que se asumía.
Implicaciones ecológicas del desarrollo tardío
Con el uso de modelos estadísticos, el estudio trazó una trayectoria general de crecimiento para el grupo. El análisis mostró un retraso significativo en la llegada al tamaño máximo respecto a cálculos previos.
Según los autores, este desarrollo extendido permitió que los tiranosaurios jóvenes ocuparan distintos roles ecológicos antes de convertirse en grandes depredadores. Ese factor pudo contribuir a su dominio durante el final del período Cretácico.
¿Una sola especie o varias?
Otro hallazgo relevante fue la posibilidad de que algunos fósiles atribuidos al Tiranosaurio rex pertenezcan en realidad a otras especies cercanas. El estudio analizó las curvas de crecimiento como si se tratara de un complejo de especies y no de una sola.
Las trayectorias de crecimiento de dos ejemplares conocidos como Jane y Petey resultaron estadísticamente incompatibles con las del resto de la muestra. Aunque los datos no permiten confirmar especies distintas, la evidencia abre una nueva línea de investigación sobre la diversidad de estos grandes carnívoros.
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