
En pocos años, si su médico le indica que usted tiene una arteria bloqueada por placas de colesterol, es posible que no tenga que someterse a una cirugía invasiva para introducir un pequeño globo o resorte para expandirla.
En su lugar, un pequeño hilo plástico podría ser introducido en su cuerpo y, con la ayuda de luz ultravioleta, ese hilo podrá cambiar de forma y convertirse en ese resorte que le salvará la vida.
No se trata de un cuento de ciencia ficción; es solo una de las muchas aplicaciones que cuatro investigadores pretenden darle a un material que han creado.
Se trata de plásticos que pueden cambiar de forma cuando son expuestos a luz de una determinada longitud de onda. Luego, el mismo material puede regresar a su forma inicial tras ser expuesto a otra determinada luz.
El mecanismo mediante el cual se produce este polímero especial lo dio a conocer ayer la revista Nature .
Robert Langer, ingeniero del Instituto Tecnológico de Massachusetts, EE.UU.; Andreas Lendlien, investigador del centro GKSS de Alemania, y Hongyan Jiang y Oliven Jünger, del Instituto para el Desarrollo de Instrumentos Médicos de Alemania, son los creadores del novedoso plástico.
Materiales con memoria. Plásticos con 'memoria de forma' -que cambian de forma como respuesta a un aumento de la temperatura- son viejos conocidos. En el 2001 Langer y Lendlein fueron los primeros en crear esos polímeros que tienen la virtud de ser biodegradables.
Un año después, los mismos investigadores crearon una versión mejorada de esos plásticos con una ingeniosa aplicación médica: un hilo de sutura "inteligente" que se anuda por sí solo.
No obstante, el nuevo polímero es el primero que logra cambiar de forma con el simple estímulo de la luz. Si bien sus aplicaciones médicas son de gran importancia, el invento también puede ser un aliado en asuntos más triviales como grapas que se sueltan con solo ser expuestas a cierta luz o puertas y gavetas que se abren ante la iluminación de un foco.
¿Cómo funciona este material? Todo se basa en una compleja y brillante composición química.
Moléculas con sensibilidad. Para lograr que los polímeros cambien de forma, los investigadores le agregaron al material unas moléculas que son sensibles a la luz.
El primer paso consiste en darle la forma al plástico -puede ser de resorte, un nudo, etcétera-. Luego, el plástico es cubierto por las moléculas sensibles a la luz.
El plástico recubierto entonces es expuesto a una luz ultravioleta que hace que las moléculas sensibles a luz extiendan el material y asuma otra forma: un estado relajado o estirado.
Sin embargo, cuando esas moléculas reciben otra señal de la luz, se 'activan' dándole la forma predeterminada al plástico.
Los investigadores anotan que las diversas formas que puede adoptar el plástico son muy estables: pueden mantenerse por largos períodos y permanecer invariables aun cuando son sometidos a temperaturas superiores a los 50 grados centígrados.
El siguiente paso para estos investigadores consiste en desarrollar las aplicaciones médicas e industriales para su plástico fotosensible. Aseguran que ya trabajan en ello.