
Durante décadas, los científicos creyeron que el género Colobura, un grupo de mariposas comunes de los bosques tropicales de América, estaba formado por solo dos especies. Una investigación internacional publicada en Zootaxa demostró que, en realidad, una de ellas escondía una tercera especie.
En ese hallazgo participó el entomólogo costarricense Isidro Chacón, de BioAlfa, y también se incorporó información de colecciones científicas del antiguo Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), que aportó parte de la evidencia utilizada para revisar la clasificación del grupo.
Las mariposas del género Colobura habitan los bosques tropicales desde Centroamérica hasta Sudamérica. Son fáciles de encontrar sobre los troncos de los árboles, donde descansan con las alas cerradas y la cabeza hacia abajo. Su patrón de líneas negras sobre un fondo crema les permite confundirse con la corteza, una estrategia que las protege de los depredadores y que también contribuyó a que algunas diferencias entre especies pasaran desapercibidas durante años.
La nueva especie recibió el nombre Colobura cryptica. El término cryptica hace referencia a que permaneció “oculta” porque los ejemplares adultos son muy parecidos a Colobura annulata, especie con la que había sido confundida. El ejemplar de referencia utilizado para describirla proviene de la provincia de Napo, en Ecuador, pero los investigadores determinaron que ambas especies conviven en amplias zonas de América tropical.
El estudio comenzó después de que uno de los investigadores encontrara una oruga que no coincidía con las descripciones conocidas del género. A partir de esa observación, el equipo revisó cientos de ejemplares conservados en museos y colecciones científicas, fotografías de historia natural y registros de ADN para determinar si se trataba de una variación o de una especie distinta.
Las diferencias resultaron más evidentes en la etapa de oruga. Mientras C. annulata presenta anillos y manchas amarillas entre los segmentos del cuerpo, las larvas de C. cryptica son negras y carecen de esas marcas. En las mariposas adultas también existen diferencias en el dibujo de las alas, aunque son tan sutiles que durante mucho tiempo pasaron inadvertidas para los especialistas.
Para confirmar el hallazgo, los investigadores aplicaron un enfoque conocido como taxonomía integrativa, que combina distintas fuentes de información para distinguir especies. El equipo analizó la anatomía de adultos y larvas, comparó su historia natural, estudió la reflexión de luz ultravioleta en las alas y secuenció ADN mitocondrial, genomas mitocondriales completos y ADN nuclear. La combinación de todas esas evidencias confirmó que C. cryptica representa una especie distinta.
La investigación también modificó el conocimiento sobre la distribución de otras mariposas del género. Los autores determinaron que una población de Colobura dirce, antes considerada exclusiva de las islas del Caribe, también se encuentra en Centroamérica, además de la costa de Ecuador y del norte de Colombia al oeste de los Andes. Otra población, en cambio, habita únicamente al este de esa cordillera.
El trabajo reunió especialistas de Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y Costa Rica. La participación de Isidro Chacón, junto con la información procedente de colecciones científicas vinculadas al país, formó parte de la evidencia que permitió revisar la diversidad del género Colobura y reconocer una especie que había permanecido oculta pese a tratarse de un grupo de mariposas ampliamente conocido en los bosques tropicales de América.
