
El calor acumulado en las viviendas durante el día dificulta el descanso nocturno. En las ciudades con temperaturas elevadas o durante las épocas más calurosas, el ambiente suele sentirse pesado y el aire permanece estancado. Esta situación provoca incomodidad al dormir.
Ante este escenario, muchas personas recurren al ventilador a máxima velocidad o al aire acondicionado. Sin embargo, estas alternativas incrementan el consumo de electricidad y elevan el costo del recibo de energía.
Especialistas señalan que la temperatura dentro de una vivienda depende, en gran medida, de la forma en que el calor ingresa y sale de los espacios. Por esa razón, pequeños cambios en la rutina diaria y la aplicación de principios físicos sencillos permiten refrescar el ambiente sin realizar grandes inversiones.
La toalla húmeda frente a la ventana ayuda a enfriar el aire
Uno de los métodos más simples consiste en colocar una toalla húmeda frente a una ventana abierta.
El especialista John Lawless, de la firma BestHeating, explicó al medio internacional RBA que el aire caliente pierde parte de su temperatura cuando atraviesa una tela húmeda antes de ingresar a la habitación. El proceso ocurre porque el agua absorbe parte del calor durante la evaporación.
Para que la técnica funcione, la toalla debe permanecer húmeda, pero no empapada. El exceso de agua dificulta el paso del aire y reduce la eficacia del método.
También recomienda colocar la tela en un punto donde exista una corriente de aire. Cuando la toalla se seca, basta con volver a humedecerla para mantener el efecto durante la noche.
Evitar que el calor entre durante el día
La prevención también influye en la temperatura del hogar.
Las paredes y los pisos absorben gran parte de la radiación solar durante las horas de mayor intensidad. Ese calor se libera de forma gradual durante la noche.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía indicó, según el informe citado, que la estrategia consiste en impedir el ingreso del calor durante las horas de mayor insolación y favorecer la ventilación cruzada cuando la temperatura exterior disminuye.
Para lograrlo recomienda mantener las ventanas cerradas, bajar las persianas y cerrar las cortinas entre el mediodía y la tarde en las fachadas expuestas al sol.
Cuando cae la noche o durante las primeras horas de la mañana, aconseja abrir al mismo tiempo las ventanas ubicadas en extremos opuestos de la vivienda. Esta medida facilita la circulación del aire y ayuda a expulsar el calor acumulado.
Cómo aprovechar mejor un ventilador
El ventilador no reduce por sí solo la temperatura de una habitación.
El arquitecto Leo Rogel explicó en una pieza audiovisual que este aparato únicamente mueve el aire. Por esa razón, sugirió combinarlo con fuentes de frío para aumentar su efecto.
Una opción consiste en colocar el ventilador cerca de una ventana abierta para atraer el aire fresco del exterior.
Otra alternativa es ubicar frente al equipo botellas con agua congelada o un recipiente metálico con hielo y una pizca de sal. El flujo de aire pasa sobre estos elementos fríos y distribuye una sensación térmica más agradable con un consumo reducido de electricidad.
Las plantas también ayudan a refrescar los espacios
Los elementos decorativos también influyen en la sensación térmica del hogar.
Según el estudio Tarazona Arquitectos, las plantas de interior favorecen ambientes más frescos porque oxigenan el espacio y aumentan la humedad.
El beneficio aumenta cuando las macetas reciben riego durante las horas de la noche.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
