
Una comisión asesora de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos recomendó el jueves pasado que se rechace la comercialización del analgésico Arcoxia en ese país.
Pese a que esta recomendación no es vinculante, en la mayoría de los casos, la FDA ha acogido el dictamen del comité consultor.
El panel asesor de la FDA dijo que el medicamento podría dañar el corazón y que no había demostrado ningún beneficio adicional frente a aproximadamente otros 20 analgésicos que se venden en el mercado norteamericano.
El dictamen fue aprobado por una mayoría de 20 votos contra 1.
Tras conocerse la recomendación, Peter Kim, presidente de los laboratorios de investigación de Merck, dijo a la agencia EFE que la empresa cree que el etoricoxib (componente del Arcoxia) es una buena opción para el tratamiento de la osteoartritis, un problema que afecta a alrededor de 21 millones de estadounidenses.
El analgésico se vende en 63 países del mundo, incluido Costa Rica, donde está disponible desde julio del 2002.
La Oficina de Registros y Controles del Ministerio de Salud indicó que por el momento no se tiene contemplado ningún cambio en la distribución del Arcoxia en nuestro país.
Marielos Morales, su directora, señaló que en estos casos se puede realizar una consulta al Consejo Técnico de esta oficina una vez que la FDA tome una decisión final. Esta se dará a conocer el 27 de abril.
Revés. Patricia Salazar, directora médica de Merck para Centroamérica, coincidió en que la decisión en EE. UU. no afectará la venta del producto en el país.
“Estamos desilusionados por esa decisión que ha tomado el comité, sobre todo porque creemos que Arcoxia tiene potencial para un tratamiento valioso”, agregó.
Desde agosto del año pasado, Merck apostó por la incursión del Arcoxia en el mercado estadounidense, para lo cual presentó varios estudios que muestran que el fármaco presenta los mismos riesgos que otros medicamentos usados tradicionalmente para tratar a pacientes con artritis.
Arcoxia pretendía de esta manera llenar el vacío en el mercado de EE. UU. tras el retiro del medicamento Viox, del que se determinó que podía elevar el riesgo de ataques cardíacos y derrames.