
Un equipo internacional de astrónomos determinó que el cometa interestelar 3I/ATLAS probablemente se formó en las regiones exteriores de un sistema estelar antiguo. El hallazgo sugiere que este objeto podría tener más del doble de antigüedad que el Sol.
La investigación se publicó este lunes en la revista científica Nature Astronomy. El estudio utilizó observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Los científicos analizaron por primera vez la composición química de un cometa formado fuera del sistema solar. El trabajo permitió identificar características que revelan el entorno donde se originó el objeto.
Los cometas interestelares son cuerpos helados que se forman alrededor de estrellas distintas del Sol. En ocasiones atraviesan el sistema solar. La investigadora Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, explicó que estos objetos funcionan como fósiles de procesos de formación planetaria ocurridos muy lejos de nuestro entorno.
Opitom dirigió el estudio junto con Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, ambos de la Universidad de Lieja, en Bélgica.
El tercer objeto interestelar identificado
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar descubierto hasta ahora. Antes se identificaron 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov.
A diferencia de los dos casos anteriores, 3I/ATLAS permaneció el tiempo suficiente dentro del sistema solar para permitir un análisis detallado. En 1I/’Oumuamua no se detectó gas. En 2I/Borisov el brillo era demasiado bajo para realizar mediciones similares.
El alto brillo de 3I/ATLAS permitió medir las proporciones isotópicas del cometa. Estas mediciones muestran las cantidades relativas de distintas formas de un mismo elemento.
Carbono y nitrógeno revelan su origen
El equipo utilizó el instrumento UVES, instalado en el VLT de ESO, para medir las proporciones de isótopos de carbono y nitrógeno presentes en moléculas de cianuro del gas que rodea al cometa.
Los investigadores indicaron que estas proporciones son un indicador confiable del origen de un cometa. Además, señalaron que cambian muy poco durante el recorrido del objeto por el espacio.
Los resultados mostraron que 3I/ATLAS posee proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno superiores a las observadas en los cometas del sistema solar.
También detectaron hidrógeno pesado
Otro estudio, dirigido por Martin Cordiner, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, obtuvo resultados similares.
La investigación, publicada a finales del mes pasado en Nature, encontró una proporción isotópica de carbono comparable y niveles elevados de deuterio, conocido como hidrógeno pesado.
Ese trabajo utilizó observaciones del Telescopio Espacial James Webb, un proyecto desarrollado por las agencias espaciales de Estados Unidos, Europa y Canadá.
Un sistema estelar mucho más antiguo
Los resultados obtenidos por el equipo de Opitom indican que el cometa probablemente se formó alrededor de una estrella de baja metalicidad.
Este tipo de estrellas contiene pocos elementos más pesados que el helio. Los astrónomos consideran que surgieron cuando el universo era mucho más joven y tenía una composición química menos enriquecida.
Con base en esas características, los investigadores sospechan que 3I/ATLAS nació alrededor de una estrella mucho más antigua que el Sol.
La investigadora Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki, indicó que este objeto representa una oportunidad para estudiar la composición de un sistema planetario formado mucho antes del nacimiento del Sol y del sistema solar.
Los estudios realizados por distintos equipos apuntan a que 3I/ATLAS tendría más del doble de antigüedad que el Sol.
Las observaciones llegan a su fin
El cometa continúa su recorrido y se aleja del Sol. Como consecuencia, su brillo disminuye de forma progresiva. Esto también marca el final de las observaciones realizadas con el Very Large Telescope.
En el futuro, el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá realizar estudios similares sobre nuevos objetos interestelares. El observatorio también facilitará observaciones de cuerpos menos brillantes que 3I/ATLAS.
Los investigadores señalaron que el estudio de los objetos interestelares aún es un campo reciente y que cada nuevo descubrimiento aporta información inesperada sobre la formación de sistemas planetarios.
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