
Un cometa interestelar que atravesó el sistema solar podría ser una de las reliquias más antiguas observadas cerca de la Tierra. Un estudio científico indicó que el objeto 3I/ATLAS tendría entre 10.000 y 12.000 millones de años.
La estimación sugiere que el cometa se originó cuando la Vía Láctea aún estaba en sus primeras etapas, poco después del nacimiento del Universo. El cosmos se formó hace aproximadamente 13.800 millones de años.
En comparación, la Tierra tiene unos 4.500 millones de años. El sistema solar surgió hace cerca de 4.600 millones de años. Si los cálculos se confirman, el cometa sería más del doble de antiguo que nuestro planeta.
Los resultados aparecieron en un estudio publicado el 6 de marzo en el servidor científico Research Square, plataforma que reúne investigaciones en proceso de revisión académica.
Un visitante interestelar muy poco común
El cometa 3I/ATLAS fue detectado en 2025. Astrónomos observaron un objeto que cruzaba el sistema solar a gran velocidad y con una trayectoria inusual.
Estas características indicaron que no se originó cerca del Sol. El cuerpo proviene de otro sistema estelar. Por esa razón se clasifica como objeto interestelar.
Hasta ahora, solo tres objetos de este tipo se han observado en tránsito por esta región de la galaxia.
Tras el hallazgo surgieron especulaciones en redes sociales. Algunas publicaciones sugirieron que podría tratarse de una nave extraterrestre. Sin embargo, la comunidad científica consideró esa posibilidad extremadamente improbable. Los datos apuntan a un cometa formado en otro sistema estelar.
Observaciones del telescopio espacial Hubble respaldaron esa interpretación. El instrumento estimó que el objeto mide entre 440 metros y 5,6 km de diámetro.
El cometa ingresó al sistema solar a una velocidad cercana a 221.000 km/h. Luego orbitó alrededor del Sol y continuó su trayectoria hacia el espacio interestelar.
Observaciones del James Webb revelan pistas sobre su edad
Las nuevas pistas surgieron gracias a observaciones realizadas por el telescopio espacial James Webb.
El observatorio estudió el cometa el 22 de diciembre de 2025. La observación ocurrió pocos días después de su mayor acercamiento a la Tierra, cuando pasó a unos 270 millones de km del planeta.
Los científicos analizaron los gases liberados por el cometa. Cuando estos cuerpos se aproximan a una estrella, el hielo se calienta y se evapora. Este proceso libera gas y partículas al espacio.
Ese material contiene isótopos, versiones ligeramente distintas de un mismo elemento químico. Los investigadores utilizan esas proporciones como una huella química que revela las condiciones del lugar donde se formó el objeto.
Los resultados mostraron características poco comunes.
El análisis indicó que el agua del cometa contiene una cantidad elevada de deuterio, una forma más pesada del hidrógeno. También reveló que la proporción de isótopos de carbono difiere de la observada en cometas originados en el sistema solar.
Estos datos apuntan a un entorno extremadamente frío, con temperaturas cercanas a 30 kelvins, equivalentes a aproximadamente −243 °C.
Los investigadores estiman que el objeto se formó en un disco protoplanetario. Estas estructuras son grandes nubes de gas y polvo que rodean a estrellas jóvenes y donde nacen planetas y otros cuerpos.
Ambientes de este tipo pudieron ser comunes en los primeros sistemas estelares de la Vía Láctea. Si la edad estimada es correcta, el cometa podría conservar información sobre esos entornos primitivos.
El análisis también detectó moléculas que sugieren la presencia de procesos químicos complejos. Algunos de estos procesos podrían relacionarse con ingredientes básicos para la vida en sistemas estelares tempranos.
Un objeto que pronto abandonará el sistema solar
Determinar el sistema estelar original del cometa será muy difícil.
Durante miles de millones de años en el espacio interestelar, la trayectoria del objeto probablemente cambió varias veces por la influencia gravitatoria de estrellas, nubes de gas y otros cuerpos.
Esto complica reconstruir el recorrido que realizó antes de llegar al sistema solar.
Además, los científicos disponen de tiempo limitado para estudiarlo.
El cometa alcanzó su punto más cercano al Sol, llamado perihelio, el 29 de octubre de 2025. Después comenzó a alejarse nuevamente.
Antes de desaparecer en el espacio profundo, el objeto pasará relativamente cerca de Júpiter, a unos 54 millones de km.
Luego cruzará la órbita de Saturno en julio, pasará por la región de Urano en 2027 y atravesará la órbita de Neptuno en 2028.
Tras ese recorrido, el 3I/ATLAS abandonará definitivamente el sistema solar. El objeto se llevará consigo información valiosa sobre los primeros capítulos de la historia de la Vía Láctea.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
