
El intercambio global de fauna, especialmente en mercados de animales vivos e ilegales, potencia la propagación de enfermedades. Un estudio conjunto de la Universidad de Friburgo en Alemania y la Universidad de Lausana en Suiza revela que el comercio de especies silvestres crea vías para el salto de patógenos a las personas.
Los investigadores publicaron los hallazgos en la revista Science. La acumulación de patógenos compartidos con humanos aumenta conforme la especie permanece más tiempo dentro de la cadena comercial.
Históricamente, el comercio de vida silvestre se relaciona con brotes que van desde el VIH y el Ébola hasta la covid-19 y la varicela. El proceso abarca la caza, la cría, el transporte, la venta minorista y la tenencia de mascotas. La investigación permite comprender la dinámica de esta propagación que antes no se entendía con claridad.
Los expertos analizaron información de 40 años procedente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). También revisaron datos del Sistema de Información para la Gestión de la Aplicación de la Ley (LEMIS) y del Conjunto de Datos de Vida Silvestre Incautada (DSW).
El análisis vinculó estas fuentes con la base de datos CLOVER, que registra más de 190.000 asociaciones entre mamíferos y patógenos. De las 2.079 especies de mamíferos en el mercado mundial, el 41% comparte al menos un patógeno con los humanos. En contraste, solo el 6,4% de los animales no comercializados presenta esta característica.
Los científicos determinaron que los mamíferos dentro del comercio tienen 1,5 veces más probabilidades de albergar patógenos transmisibles. La transmisión entre especies aparece como una característica inherente a este negocio. Los animales en mercados vivos albergan más patógenos en comparación con los que se comercializan exclusivamente como productos o de forma legal.
El factor tiempo también influye en el peligro sanitario. Según los autores, cada década que una especie permanece en el mercado corresponde con un patógeno adicional compartido con los humanos.
