
Una antigua ciudad fundada en el siglo 4 a. C. vuelve a captar la atención de la arqueología internacional tras nuevos hallazgos en las riberas del río Tigris, en el actual Irak. La evidencia apunta a que se trata de una de las ciudades creadas por Alejandro Magno, conocida originalmente como Alejandría, cuya función principal fue servir como puerto estratégico en el sur de Mesopotamia.
El redescubrimiento ocurre en el sitio arqueológico de Jebel Khayabber, una zona fronteriza de acceso complejo. Investigaciones recientes confirmaron que allí existió una metrópoli de gran tamaño, desarrollada en un contexto de cambios en los cursos fluviales que conectaban el interior con el golfo Pérsico.
La identificación de esta Alejandría olvidada fue posible gracias al uso de drones y técnicas de geofísica. Estas herramientas permitieron detectar una compleja red urbana compuesta por calles, templos, zonas productivas y canales, elementos que no resultaban visibles a simple vista.
El sitio ya era conocido desde la década de 1960 por una muralla de aproximadamente un kilómetro de longitud y con una altura cercana a ocho metros. Desde entonces existía la hipótesis de que los restos correspondían a una ciudad fundada por Alejandro Magno, aunque las condiciones de seguridad impidieron investigaciones profundas durante décadas.
La cercanía del sitio con la frontera iraní, a unos 15 kilómetros, y su ubicación en una zona afectada por conflictos armados durante la Primera Guerra del Golfo dificultaron los trabajos arqueológicos. A esto se sumó la inestabilidad generada por la presencia del autodenominado Estado Islámico en amplias regiones del norte de Irak y Siria durante años posteriores.
A partir de 2014, misiones extranjeras retomaron las exploraciones de forma gradual. Los trabajos de campo fueron limitados, pero el análisis de imágenes aéreas y el uso de magnetómetros de cesio permitieron obtener información detallada de la superficie y del subsuelo.
Los resultados mostraron que la ciudad tenía una planificación urbana organizada. Los investigadores identificaron barrios completos, viviendas, talleres, templos, puertos, canales y sistemas de irrigación antiguos. Algunos de los bloques urbanos detectados figuran entre los más grandes conocidos de la antigüedad.
La importancia de la ciudad se mantuvo durante siglos. Registros citados por la Universidad de Constanza, participante en la investigación, indican que en época romana el asentamiento era conocido como Charax Spasinou o Charax Maishan. Su ubicación coincidía con la confluencia de los ríos Tigris y Karun, cerca del antiguo litoral del golfo Pérsico.
La ciudad funcionó como un centro clave del comercio de larga distancia durante más de 550 años. Su localización permitía la conexión entre rutas marítimas y fluviales que enlazaban regiones del interior con el comercio marítimo.
El declive ocurrió alrededor del siglo 3 d. C. Investigaciones indican que el río Tigris cambió su curso hacia el oeste, lo que provocó que la ciudad perdiera su acceso directo al río. Este cambio afectó su papel como puerto y debilitó su importancia económica hasta su abandono.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
