
El cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter fue “colonizado” en sus orígenes por cometas que llegaron de sectores más allá del planeta Neptuno, el más lejano del Sol.
La explicación, publicada en la revista Nature , contradice la teoría de la formación del cinturón de asteroides defendida por la mayoría de los científicos durante los últimos años.
De acuerdo con el artículo –publicado conjuntamente por científicos estadounidenses, franceses y griegos–, esos cometas quedaron “atrapados” en el cinturón de asteroides cuando los planetas Urano y Neptuno fueron expulsados de sus órbitas originales –mucho más cercanas al Sol– hasta sus órbitas actuales.
Esta idea explica la diferente composición de los asteroides actuales. Mientras un asteroide normal es rocoso y cuenta con materiales metálicos, los creados cuando los cometas se “apagaron” tienen hielo y otros materiales congelados.
Hipótesis clásica. La hipótesis nebular es la teoría más clásica para explicar la formación del sistema solar. Según ella, todo empezó hace unos 4.600 millones de años tras el colapso gravitacional de una nube molecular.
Con la ayuda de la onda de choque de explosiones de estrellas cercanas, el Sol comenzó a formarse.
Los planetas se habrían formado juntando todo el material encontrado en sus órbitas alrededor del nuevo Sol, en algunos casos más tierra (Mercurio, Venus, Tierra y Marte), en otros más gas (Júpiter y Saturno) y en otros materiales congelados (Urano y Neptuno).
Esta teoría dice que los efectos gravitacionales de Júpiter hicieron imposible la formación de un planeta en la zona donde hoy se encuentra el cinturón de asteroides.
Nueva propuesta. Por su parte, la teoría alternativa se llama Modelo de Niza, en honor a la Universidad francesa de Niza, donde nació apenas en el 2005.
El Modelo de Niza difiere de la hipótesis nebular, pues afirma que los cuatro planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) evolucionaban en formación compacta a distancias comprendidas entre 5 y 15 veces la de la Tierra al Sol, que se denomina unidad astronómica (UA, alrededor de 150 millones de kilómetros).
Más lejos, entre 16 y 30 UA, se encontraban los cometas.
Urano y Neptuno habrían llegado hasta sus alejadas órbitas actuales debido a distorsiones gravitacionales causadas por los gigantes gaseosos, Júpiter y Saturno, durante su formación.
“La revolución de Saturno alcanza entonces, exactamente, dos veces la de Júpiter; los dos planetas se cruzan más a menudo, interactúan y lo desestabilizan todo a su alrededor”, afirmó Matthieu Gounelle, investigador del Laboratorio de Mineralogía y Cosmoquímica del Museo Nacional de Historia Natural francés.
“Es entonces cuando los cometas, situados originalmente más allá de la órbita de Júpiter, se integran en el cinturón de asteroides en el que permanecen”, añadió Gounelle en un comunicado del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS, por sus siglas en francés).
“Al cabo de 600 millones de años, aproximadamente, las órbitas de los planetas gigantes se hicieron inestables. Urano y Neptuno salieron despedidos hacia el exterior por la gravitación” y penetraron en la zona de cometas a los que dispersaron a través del sistema solar, según el estudio.
Los investigadores hicieron su descubrimiento mediante una serie de cálculos sobre la trayectoria de pequeños cuerpos celestes.
Durante su “expulsión”, Urano y Neptuno también alteraron los campos gravitacionales de los cometas en la franja de asteroides Kuipe, lozalizada más allá de la órbita actual de Neptuno.
Algunos de los cometas se dirigieron a los planetas rocosos, la Tierra entre ellos, otros a los planetas gaseosos y varios quedaron “contaminando” el cinturón de asteroides.